Un juez federal de Minneapolis condenó a Salim Said a 30 años de prisión por su papel central en el fraude de Feeding Our Future, un esquema de la era de la pandemia que decía alimentar a niños necesitados de Minnesota mientras desviaba decenas de millones de dólares de un programa federal de nutrición infantil. La sentencia de 30 años para Salim Said, dictada el miércoles 28 de octubre de 2026, es una de las penas más largas hasta ahora en un caso que los fiscales cifran en unos 250 millones de dólares y que ha provocado repetidos ataques del presidente Donald Trump.
La jueza federal Nancy Brasel impuso la sentencia en Minneapolis el miércoles 28 de octubre de 2026, tras un juicio en 2025 en el que un jurado condenó a Said por 21 cargos, entre ellos fraude electrónico, conspiración, soborno en programas federales y lavado de dinero. La pena queda por debajo de los 40 años que pidieron los fiscales y por encima de los 12 años que solicitó la defensa.
“Usted tomó más que el dinero de los contribuyentes para enriquecerse. Usted arrastró consigo la reputación de nuestro estado”, dijo la jueza Brasel a Said en la sentencia, según Associated Press y Al Jazeera. También habló del daño a la confianza en el gobierno y se preguntó cuánto tiempo pasaría antes de que las palabras “Minnesota” y “fraude” dejaran de aparecer en la misma frase.
Said, nacido en Somalia y propietario del restaurante Safari, especializado en platos somalíes, había negado las acusaciones al testificar en su juicio de 2025, diciendo que muchas comidas se entregaban fuera del local. En la sentencia cambió de postura y expresó remordimiento, diciendo al tribunal que lamentaba profundamente sus acciones y a las personas a las que dañó.
Feeding Our Future era una organización sin fines de lucro de Minnesota que patrocinaba organizaciones dentro del programa federal de nutrición infantil, que normalmente alimenta a niños a través de escuelas y otras instituciones autorizadas. Cuando la COVID-19 interrumpió las clases, las reglas se flexibilizaron: los restaurantes pudieron participar y la distribución de alimentos pudo trasladarse fuera de las escuelas. Los fiscales dicen que Bock usó la organización para reclutar operadores que reclamaban fondos por comidas que nunca se sirvieron.
La parte de Said en el esquema duró 21 meses consecutivos. Los fiscales dijeron que presentó miles de reclamos fraudulentos de reembolso, día tras día y mes tras mes, con listas de niños que no existían. “Cada presentación representaba comidas supuestamente entregadas a niños desfavorecidos, pero los niños listados eran completamente ficticios”, dijeron los fiscales en un escrito judicial citado por Associated Press.
Las cifras del caso son contundentes. Said reclamaba lo que los fiscales llamaron una “ridícula distribución diaria de 6.000 comidas”, mientras las cámaras del FBI mostraban unas 40 personas al día recogiendo comida. “El acusado y sus centros no sirvieron a miles de niños; sirvieron una mentira calculada y lucrativa”, dijeron los fiscales.
La investigación más amplia ha producido decenas de condenas. Bock, quien ideó el plan general, cumple 42 años de prisión y fue condenada a devolver 242 millones de dólares. Otros acusados han recibido penas largas, entre ellas 28 años para Abdiaziz Farah, del grupo Empire Cuisine, una comparación planteada por ambas partes en la audiencia de Said. La confiscación aprobada en la sentencia de Said abarcó viviendas, vehículos y propiedades comerciales que, según los fiscales, se compraron con fondos robados del programa.
El gobierno dijo que Said “se sacó la lotería”. Los fiscales dijeron al tribunal que usó los fondos para comprar una casa de 1,2 millones de dólares, bienes raíces comerciales y una camioneta de 87.000 dólares, y que amplió el fraude reclutando a otros, incluso a través de una organización que decía gestionar centros de comidas en Willmar, St. Cloud y Mankato. Parte de los 44 millones atribuidos a Said fue fraude cometido por otros a los que reclutó, reconocieron los fiscales.
La fiscal federal adjunta Rebecca Kline argumentó en la sentencia que los programas públicos dependen de la confianza y que el delito afectaría a Minnesota durante generaciones. La defensa, en cambio, señaló la difícil infancia de Said en Somalia, cartas de apoyo de familiares y el argumento de que Bock, y no Said, controlaba el dinero. La jueza Brasel ponderó esos argumentos antes de fijar 30 años, con una restitución de más de 44 millones compartida con sus coacusados.
“Usted tomó más que el dinero de los contribuyentes para enriquecerse. Usted arrastró consigo la reputación de nuestro estado”, dijo la jueza federal Nancy Brasel al condenar a Said el 28 de octubre de 2026.
“El acusado y sus centros no sirvieron a miles de niños; sirvieron una mentira calculada y lucrativa”, dijeron los fiscales en un escrito judicial, al describir la brecha entre las 6.000 comidas diarias reclamadas y las unas 40 personas vistas recogiendo comida.
“Durante 21 meses consecutivos, Said presentó miles de reclamos fraudulentos de reembolso, día tras día, mes tras mes”, dijeron los fiscales, añadiendo que los niños listados en los reclamos eran completamente ficticios.
El abogado defensor Barry Zone, que había pedido 12 años, negó la descripción del gobierno de Said como “arquitecto” del esquema y sostuvo que 40 años no serían justicia. El propio Said dijo al tribunal en la sentencia que lamentaba profundamente su participación.
La sentencia importa por tres razones. Primero, cierra uno de los capítulos más grandes que quedaban del mayor proceso por fraude en la historia de Minnesota, un caso que se ha convertido en sinónimo nacional del abuso de programas en la era de la pandemia. Segundo, pone a prueba cómo castigan los tribunales el fraude que roba de programas destinados a niños: 30 años es una pena excepcionalmente larga para un caso de cuello blanco, superada en esta investigación solo por los 42 años de Bock.
Tercero, el caso se ha vuelto político. El presidente Trump ha ridiculizado repetidamente al gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, por no detener el fraude, y lo ha citado en parte como motivo de una ofensiva migratoria en las ciudades más grandes del estado. Walz anunció en enero que no buscaría la reelección tras las críticas sostenidas por el robo en programas que dependen de dinero federal. Auditores estatales hallaron por separado que el Departamento de Educación de Minnesota recibió numerosas quejas sobre Feeding Our Future, pero a menudo le dijo al grupo que se controlara a sí mismo.
Said comenzará a cumplir su pena federal de 30 años, con la orden de restitución de más de 44 millones de dólares vigente junto a ella. Como no es ciudadano estadounidense, también podría enfrentar un proceso de deportación en algún momento futuro, según la cobertura de la audiencia en el tribunal.
La investigación más amplia continúa: los fiscales han dicho que decenas de personas han sido condenadas hasta ahora, con incautaciones de bienes en curso para la restitución a las víctimas y posibles nuevas acusaciones en la investigación general de los fondos de nutrición infantil de la era de la pandemia. Bock ha presentado un aviso de apelación tanto contra su condena como contra su sentencia, por lo que el final legal de la saga de Feeding Our Future aún no está a la vista.
Para Minnesota, las consecuencias políticas se extenderán hasta las elecciones intermedias del 3 de noviembre, donde el fraude, la aplicación de la ley migratoria y la confianza en el gobierno estatal ya son temas de campaña. La sentencia da a ambos partidos un ejemplo fresco y concreto para debatir en los últimos cinco días de campaña.
¿Quién es Salim Said? Salim Said, de 37 años, es el ex copropietario del restaurante Safari en el sur de Minneapolis. Fue condenado en 2025 junto a la fundadora de Feeding Our Future, Aimee Bock, y sentenciado el 28 de octubre de 2026 a 30 años de prisión.
¿De cuánto fraude fue responsable Salim Said? Los fiscales lo responsabilizaron de unos 44 millones de dólares en fraude, parte cometido por otros a los que reclutó, y se le ordenó pagar más de 44 millones en restitución. El esquema general de Feeding Our Future se cifra en unos 250 millones de dólares.
¿Qué fue el esquema de Feeding Our Future? Los fiscales dicen que la organización patrocinó operadores que reclamaron reembolsos federales por comidas para niños que nunca se sirvieron, aprovechando cambios de la era COVID que permitieron participar a restaurantes y trasladar la distribución fuera de las escuelas.
¿Cómo detectaron los investigadores el fraude? La vigilancia del FBI mostró unas 40 personas al día recogiendo comida en los centros de Said, frente a reclamos de 6.000 comidas al día, y los fiscales dijeron que las listas de comidas incluían niños que no existían.
¿Qué sentencias han recibido otros? La fundadora de Feeding Our Future, Aimee Bock, cumple 42 años y fue condenada a devolver 242 millones de dólares; Abdiaziz Farah, del grupo Empire Cuisine, recibió 28 años. Los fiscales pidieron 40 años para Said y su defensa pidió 12.
Cobertura relacionada en US News Pulse: Operación Ghostbusters: el DOJ desmantela el fraude de ayuda estudiantil fantasma; James O'Keefe acusado en Minnesota por su montaje en colegios electorales de agosto; Carrera al Senado de Minnesota se ajusta entre fraude, ICE y la investigación de Omar.
Fuentes: Associated Press vía 28/22 News, Al Jazeera, Economic Times, Particle News, American Experiment, 28-29 de octubre de 2026.
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