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Published : Oct 28, 2026
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Juez rechaza el nuevo cargo por el portátil de Hunter Biden contra exagentes del FBI

Juez rechaza el nuevo cargo por el portátil de Hunter Biden contra exagentes del FBI

Un juez federal en Washington rechazó el martes 27 de octubre de 2026 un nuevo cargo de obstrucción contra dos exfuncionarios del FBI acusados de mentir al Congreso sobre el caso del portátil de Hunter Biden, y reprendió a los fiscales por presentar el cargo durante la noche sin aprobación judicial, en lo que calificó como una ruptura sin precedentes con la práctica habitual de imputación. La decisión del juez magistrado Zia Faruqui eliminó la propuesta del expediente, pero dejó intacto el caso original por declaraciones falsas contra Nikki Floris y Bradley Benavides, a una semana de las elecciones intermedias del 3 de noviembre.

Puntos Clave

  • El juez Zia Faruqui se negó a aprobar un nuevo cargo de obstrucción contra los exfuncionarios del FBI Nikki Floris y Bradley Benavides, al calificar la presentación nocturna de no firmada, no jurada y sin aprobación.
  • Ambos fueron detenidos el 23 de octubre de 2026, acusados de hacer declaraciones falsas al Congreso sobre su conocimiento de un portátil que, según el Departamento de Justicia, pertenecía a Hunter Biden.
  • Un agente del FBI declaró que la investigación se abrió tras un discurso de julio del presidente Donald Trump sobre interferencia electoral y por mandato del director del FBI, Kash Patel.
  • El agente, Bryan Witt, calificó la asignación de "gran distracción" y dijo que le preocupaba que la pesquisa pareciera política.
  • La decisión no pone fin al caso original, y los fiscales podrían intentar añadir el cargo de obstrucción de nuevo por los cauces adecuados.

Qué Pasó

La dramática audiencia del martes, que duró horas, se centró en un documento que los fiscales presentaron a las 12:20 de la madrugada de ese día, presentado como una "denuncia penal sustitutiva". Buscaba añadir cargos de obstrucción y tentativa de obstrucción de un procedimiento del Congreso, bajo el artículo 1505 del título 18 del Código de Estados Unidos, al caso por declaraciones falsas contra Floris, exjefa del Grupo de Trabajo sobre Influencia Extranjera del FBI, y Benavides, exjefe de sección de ese grupo. El caso lo lleva la oficina en Washington de la fiscal federal Jeanine Pirro.

Faruqui se negó a aprobarlo. La presentación llevaba un bloque de firma con su nombre mecanografiado, pero sin su firma, y se había incorporado al expediente público sin aprobación judicial. Las denuncias penales normalmente requieren que un juez determine que existe causa probable de que se cometió un delito antes de seguir adelante. "No voy a bendecirla como denuncia sustitutiva", dijo Faruqui. "Nunca hemos tenido denuncias presentadas sin firmar", añadió. "Es inapropiado. Perjudica a los acusados".

Los abogados de Floris pidieron el martes eliminar la nueva presentación, al calificarla de no firmada, no jurada y sin aprobación de ningún funcionario judicial. Acusaron a los fiscales de intentar reparar deficiencias de la denuncia original, sustituir al agente que avalaba sus alegaciones y añadir otro cargo horas antes de una audiencia preliminar programada. "Representa un grave abuso del proceso penal de imputación", decía la moción de la defensa. Los abogados argumentaron que el documento se presentó a las 12:20 de la madrugada para perturbar la audiencia y evitar comprobar si las alegaciones originales establecían causa probable.

Un aviso judicial apareció el martes en el expediente público explicando que los fiscales federales habían presentado la documentación de forma incorrecta y que debían tramitarla y jurarla antes de incorporarla al expediente público. Los abogados del gobierno reconocieron el error en declaraciones presenciales ante el juez el martes. Faruqui enumeró varios aspectos atípicos del caso, incluida la decisión de presentar cargos mediante denuncia penal, que señaló que se usa más a menudo cuando el gobierno ha interrumpido un delito en curso o necesita detener a un acusado de inmediato por un posible peligro para la sociedad. "Todo es un pequeño espectáculo encima de otro espectáculo", dijo, y añadió que los fiscales parecían estar echando "gasolina" sobre las afirmaciones de los acusados de que no hay nada típico en este caso.

Antecedentes y Contexto

El caso, anunciado el viernes 23 de octubre, acusa a Floris y Benavides de minimizar falsamente su conocimiento sobre un portátil que, según el Departamento de Justicia, Hunter Biden, hijo del expresidente Joe Biden, abandonó en un taller de reparación de ordenadores en Delaware en 2019. Los fiscales dicen que ambos afirmaron, cuando fueron entrevistados en 2023 en una investigación del Congreso relacionada con la familia Biden, no tener conocimiento independiente de que el FBI poseyera el portátil. En realidad, según la denuncia penal, ambos participaron en numerosas discusiones sobre el portátil en sus funciones al frente del Grupo de Trabajo sobre Influencia Extranjera, que la administración Trump disolvió el año pasado.

Floris dirigió el grupo de trabajo desde mediados de 2019 hasta mediados de 2022, mientras Benavides fue su jefe de sección durante las elecciones de 2020. Según los documentos de imputación originales, ambos aprobaron un proyecto interno conocido como "Round River", que recopilaba informes despectivos de informantes sobre Hunter Biden y examinaba si podían etiquetarse como desinformación rusa. Los fiscales citaron comunicaciones internas que muestran que ambos discutieron el portátil después de que el New York Post publicara su informe de octubre de 2020. Benavides propuso un texto para los puntos de intervención del director del FBI que decía que la agencia no había determinado si la historia formaba parte de un esfuerzo de desinformación rusa. Floris revisó el texto y respondió: "¡Se ve bien!". Los fiscales sostienen que esos intercambios, y otras pruebas, contradicen sus declaraciones posteriores al Congreso en las que se distanciaron de las investigaciones sobre Hunter Biden.

Los documentos de imputación también citan una consulta de NBC del 15 de octubre de 2020 que Floris remitió a la dirección del FBI y a Benavides, preguntando si podía confirmar que la agencia poseía el portátil de Hunter Biden. Floris ya había generado escrutinio por un mensaje interno distinto en el que decía que estaba "básicamente dirigiendo un gobierno en la sombra en todo el FBI". Los fiscales alegan que ambos buscaron minimizar u ocultar la implicación del grupo de trabajo en las investigaciones sobre Hunter Biden e impedir el escrutinio del Congreso. Ambos quedaron en libertad tras sus detenciones y niegan haber actuado mal.

La acusación reaviva una saga enredada que agitó las últimas semanas de la carrera de 2020, después de que el New York Post revelara la existencia de un portátil que, según dijo, el hijo menor de Biden había dejado en un taller de Delaware aproximadamente un año antes. El Post dijo que había obtenido un disco duro del portátil de Rudy Giuliani, estrecho aliado del presidente Donald Trump, e informó sobre parte de su contenido, incluidos correos electrónicos que parecían mostrar algunos negocios extranjeros de Hunter Biden. Las curiosas circunstancias del hallazgo del portátil generaron preocupación entre demócratas y exfuncionarios de inteligencia sobre una posible implicación rusa, sobre todo cuando la propia comunidad de inteligencia de la administración Trump había evaluado que Moscú intentaba socavar la candidatura del nominado demócrata Joe Biden, quien terminó derrotando a Trump en 2020. El entonces director de inteligencia nacional de Trump, John Ratcliffe, trató rápidamente de disipar las especulaciones sobre la procedencia del portátil al decir que no había indicios de que tuviera nada que ver con actores rusos. El hijo menor de Biden fue finalmente condenado por cargos de armas e impuestos, y el presidente Joe Biden indultó a su hijo a finales de 2024.

El Caso del Portátil de Hunter Biden: El Testimonio del Agente

Los momentos más dañinos para los fiscales no llegaron de la disputa documental, sino del estrado. El agente Bryan Witt, que trabaja en Kansas City, Misuri, declaró bajo interrogatorio de la defensa que la investigación se abrió tras un discurso en horario estelar de julio de Trump en el que el presidente amplificó teorías refutadas sobre las elecciones de 2020 que perdió y elevó su impulso de años por sembrar dudas sobre la legitimidad de las elecciones estadounidenses. Witt dijo que el director del FBI, Kash Patel, había ordenado abrir la investigación y se la asignó a su oficina, con la instrucción de investigar a Floris y a otros funcionarios que se creía que participaron en la retirada de un polémico informe de inteligencia del FBI sobre un supuesto esfuerzo de China para influir en las elecciones mediante permisos de conducir fraudulentos.

Entre los agravios que la Casa Blanca planteó entonces estaba ese memorando en disputa. Trump y algunos aliados lo han citado como prueba de lo que sostienen que fue un complot chino para intervenir a favor de Joe Biden, su rival demócrata. Pero altos funcionarios del FBI ordenaron retirar el documento por preocupaciones sobre la validez de la inteligencia. Witt dijo que la base de la investigación eran las sospechas de la administración Trump de que el FBI en 2020 había suprimido inteligencia que podría haber perjudicado a los Biden. Dijo que entendía que el hecho de que la pesquisa se abriera tras un discurso de Trump, y por encargo del director del FBI, hacía que pareciera una investigación "política", y que Patel y la dirección del FBI mantenían un vivo interés en el caso. "Querían que investigáramos con agresividad", dijo Witt.

Witt sugirió que le habían asignado la investigación de mala gana y que la consideraba una "gran distracción" de otros trabajos. "Me preocupaba que esto fuera político", dijo. El testimonio fue obtenido por los abogados defensores que buscaban reforzar su argumento de que la acusación tenía motivación política. Incluso antes de que Witt declarara, Mary Dohrmann, otra abogada de Floris, planteó lo que llamó el "elefante en la habitación", al decir que "cada vez hay más pruebas de que esta acusación trata de un balón político, y no de la ley ni de los hechos".

Ron Safer, abogado de Benavides, cuestionó la teoría de la acusación durante la audiencia. Sugirió que su cliente no tenía motivo para mentir y señaló que Benavides fue interrogado en 2023, mucho después de haber dejado su puesto en el grupo de trabajo, sobre hechos ocurridos varios años antes. "¿Qué pruebas han descubierto de que en septiembre de 2023 el señor Benavides recordaba las respuestas correctas, en su opinión, a las preguntas sobre Hunter Biden, pero dio respuestas deliberadamente incorrectas?", preguntó Safer a Witt.

Reacciones y Declaraciones

La reprimenda de Faruqui fue inusualmente directa, incluso para los estándares de un poder judicial que este año ha chocado repetidamente con el Departamento de Justicia. "Me preocupa su visión de lo que es la ley", dijo a los fiscales. "¿Por qué hoy, en este caso, han cambiado toda la historia de cómo se imputan los casos?" El juez dijo que nunca antes había visto a un fiscal presentar una denuncia penal sin firmar, y lo describió como "inapropiado" dada la presunción de inocencia de los acusados.

Los abogados defensores presentaron la presentación nocturna como un intento de salvar un caso débil. Además de calificarla de "grave abuso del proceso penal de imputación", argumentaron que los fiscales intentaban sustituir al agente declarante y añadir un cargo en el último minuto en lugar de defender la denuncia original en la audiencia preliminar. Los fiscales, por su parte, reconocieron el error de presentación ante el tribunal, pero no han admitido que la teoría subyacente de obstrucción sea infundada, una distinción importante, porque el gobierno aún podría buscar ese cargo de nuevo mediante una denuncia debidamente jurada o una acusación formal.

La decisión llegó como otro revés para un Departamento de Justicia que ha empleado maniobras inusuales en acciones investigadoras llamativas antes de las elecciones intermedias de la próxima semana. Documentos recién desprecintados en un caso distinto, por ejemplo, revelaron que los fiscales están intentando procesar de nuevo al exdirector del FBI James Comey, crítico declarado de Trump, de una manera que los abogados de Comey dicen que es legalmente inválida. El patrón —objetivos de alto perfil, calendario agresivo y disputas procesales en audiencia pública— se ha convertido en un tema recurrente del expediente preelectoral del departamento, y ha dado a los abogados defensores en varios casos un argumento ya preparado de que la política, y no las pruebas, está marcando el calendario.

Por Qué Importa

El caso del portátil de Hunter Biden importa por tres razones que van más allá del destino de dos exfuncionarios. Primero, pone a prueba la credibilidad del Departamento de Justicia en acusaciones políticamente sensibles. Cuando un juez elimina un documento de imputación por no estar firmado ni aprobado, y el propio agente del caso admite que la investigación siguió a un discurso presidencial y a un mandato del director, la afirmación del departamento de seguir los hechos dondequiera que conduzcan se vuelve mucho más difícil de sostener en público, incluso si los cargos originales por declaraciones falsas terminan siendo sólidos.

Segundo, pone a prueba los límites de criminalizar testimonios ante el Congreso años después de los hechos. Benavides fue interrogado en 2023 sobre hechos de 2020 y anteriores, después de dejar el grupo de trabajo. Los fiscales deben probar no solo que sus respuestas fueron erróneas, sino que sabía que lo eran en ese momento, una demostración difícil cuando las preguntas se refieren a deliberaciones internas de varios años atrás, y que Safer planteó directamente en la audiencia. Si el gobierno no supera ese listón, el caso podría derrumbarse en la fase preliminar con independencia de la lucha por la obstrucción.

Tercero, el momento importa. Con las elecciones intermedias del 3 de noviembre a una semana, cada revés del Departamento de Justicia se lee en clave política, con justicia o sin ella. Los partidarios de la acusación señalarán que la decisión de Faruqui fue procesal, no un juicio sobre la culpabilidad, y que los cargos originales siguen vigentes. Los críticos señalarán que el departamento optó por presentar este caso mediante denuncia, y luego intentó ampliarlo durante la noche, en la última semana de una campaña en la que el presidente ha convertido la supuesta supresión de la historia del portátil en un agravio central. Ambas lecturas figurarán en los argumentos finales de la campaña; solo el expediente judicial resolverá cuál respaldan las pruebas.

Qué Sigue

La pregunta inmediata es si los fiscales volverán a presentar el cargo de obstrucción de forma adecuada. La orden de Faruqui eliminó el documento del expediente, pero no impidió al gobierno buscar el mismo cargo mediante una denuncia jurada presentada ante un juez, o presentarlo ante un gran jurado. Cualquier nueva presentación enfrentaría el mismo argumento de la defensa —que el cargo se añadió para rescatar un caso cuya denuncia original podría no establecer causa probable— y el mismo escepticismo judicial sobre la historia inusual del caso.

Los cargos originales por declaraciones falsas avanzan ahora hacia una audiencia preliminar o una presentación ante un gran jurado, donde los fiscales deben demostrar causa probable de que Floris y Benavides hicieron declaraciones falsas a sabiendas ante el Congreso. Se espera que los abogados defensores presionen más su argumento de motivación política, incluso mediante solicitudes de pruebas sobre cómo se abrió la investigación y quién la ordenó. El testimonio de Witt ya les ha dado una base: el relato del propio agente de una pesquisa ordenada por el director tras un discurso presidencial.

Más allá de este caso, habrá que observar cómo maneja el Departamento de Justicia sus otras acusaciones preelectorales en la próxima semana. Los jueces en Washington han mostrado poca paciencia con los atajos procesales, y cada reprimenda reduce el margen de maniobra del departamento. Para Floris y Benavides, la próxima fecha judicial —no el próximo titular— determinará si enfrentan un juicio, y por qué cargos.

Preguntas Frecuentes

¿Qué rechazó el juez Faruqui en el caso del portátil de Hunter Biden? Se negó a aprobar un nuevo cargo de obstrucción contra Nikki Floris y Bradley Benavides porque los fiscales lo presentaron durante la noche como una denuncia sin firmar, sin jurar y sin aprobación judicial, y ordenó eliminarla del expediente.

¿De qué se acusa originalmente a Floris y Benavides? De hacer declaraciones falsas al Congreso, bajo el artículo 1001 del título 18, por su testimonio de 2023 sobre su conocimiento de un portátil que, según el Departamento de Justicia, pertenecía a Hunter Biden. Ambos niegan haber actuado mal y quedaron en libertad tras sus detenciones del 23 de octubre.

¿Por qué importó el testimonio del agente del FBI? El agente Bryan Witt declaró que la investigación se abrió tras un discurso de julio del presidente Trump y por mandato del director del FBI, Kash Patel, y que la consideraba una "gran distracción" y temía que pareciera política, un testimonio que la defensa usa para argumentar que la acusación tiene motivación política.

¿La decisión pone fin al caso? No. La negativa de Faruqui no resolvió los cargos originales por declaraciones falsas, y los fiscales podrían intentar añadir el cargo de obstrucción de nuevo por los cauces adecuados.

¿Qué es la historia del portátil de Hunter Biden? El New York Post informó en octubre de 2020 sobre un portátil que, según dijo, Hunter Biden dejó en un taller de Delaware en 2019, con un disco duro obtenido de Rudy Giuliani. Hunter Biden fue condenado después por cargos de armas e impuestos y su padre lo indultó a finales de 2024.

Cobertura relacionada: Tercer caso penal de James Comey: el DOJ acusa al exjefe del FBI de filtrar en 2016; Kagan advierte que los fallos del Tribunal Supremo dañan la democracia de EE. UU.; Redada del FBI en Beverly Hills en la investigación de Eric Swalwell.

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