La plataforma de redes sociales X suspendió al menos 15 cuentas sospechosas de difundir desinformación rusa sobre las elecciones de medio término de 2026 en Estados Unidos, a pocos días de que los votantes acudan a las urnas el martes 3 de noviembre. Las suspensiones, que según los informes tuvieron lugar el jueves 29 de octubre, incluyeron algunas cuentas con más de 100.000 seguidores, según el organismo de control de la desinformación Institute for Strategic Dialogue (ISD), citado por CNN. Los investigadores afirman que la medida muestra que X está detectando con rapidez parte de la actividad encubierta vinculada a Rusia, pero advierten que otras cuentas influyentes y partes de la misma red siguen en línea.
Con la votación anticipada ya en marcha en todo el país y más de 43 millones de votos emitidos antes del último fin de semana, las suspensiones llegan en el momento más sensible de la campaña. Los expertos afirman que la interferencia rusa en las elecciones de 2026 ha sido relativamente limitada hasta ahora, pero han detectado recientemente un aumento de la actividad de cuentas presuntamente vinculadas a Rusia que difunden afirmaciones falsas sobre varios candidatos demócratas al Senado. Por eso, la última medida se interpreta a la vez como una señal de que las plataformas están vigilando y como un recordatorio de lo rápido que pueden viajar las publicaciones engañosas en los días finales antes de una elección.
Según el ISD, X actuó el jueves contra al menos 15 cuentas identificadas como parte de una presunta actividad de desinformación rusa dirigida a las elecciones de medio término. El organismo señaló que varias cuentas influyentes que promovían afirmaciones similares seguían activas, incluso después de las suspensiones. CNN informó de que se había puesto en contacto con X, antes conocida como Twitter, para pedir un comentario sobre las suspensiones.
Las suspensiones fueron el último paso de una semana final vertiginosa. A principios de octubre, X anunció una purga mucho mayor y afirmó que había eliminado más de 13.000 cuentas que sospechaba que formaban parte de tres operaciones de influencia extranjera vinculadas a Irán, Rusia y China. Esa revelación, hecha el 14 de octubre, indicó que las cuentas usaban identidades falsas para publicar y amplificar contenido político sobre candidatos y figuras públicas de todo el espectro político. X no ofreció un desglose por países de las 13.000 cuentas ni ha publicado pruebas técnicas de sus atribuciones por país.
La nueva medida, más reducida, es diferente en un aspecto importante: los investigadores la vinculan a una oleada reciente y concreta de publicaciones engañosas sobre candidatos demócratas al Senado, y no a una purga general. Los investigadores del ISD afirman que las cuentas formaban parte de una actividad que difundía afirmaciones falsas destinadas a dañar a esos candidatos en los días finales de unas contiendas que podrían ayudar a decidir el control del Senado. El Senado se encuentra actualmente con una mayoría republicana de 53 a 47, y los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para hacerse con la mayoría.
Las suspensiones llegan tras semanas de escrutinio de vídeos vinculados a la inteligencia artificial que atacaron a dos candidatos demócratas al Senado. Un vídeo atacó a Sherrod Brown, que se enfrenta al senador republicano Jon Husted en Ohio. Con el aspecto de un noticiero, utilizaba fotografías de Haya Akbik, que fue becaria de Brown hace varios años, y de otros antiguos miembros de su personal, y le atribuía afirmaciones que ella ha negado con firmeza. Akbik dijo a The Associated Press que cualquier afirmación atribuida a ella en el clip es "completamente inventada" y añadió: "Es mi nombre, es mi reputación, haciendo esta acusación, y es simplemente completamente falso".
Un segundo vídeo atacó a James Talarico, el demócrata que se enfrenta al fiscal general republicano Ken Paxton por un escaño en el Senado por Texas. Presentado como una confesión directa a cámara de un antiguo alumno de Talarico, se publicó en X el 20 de octubre desde una cuenta creada el mes anterior. Los verificadores descubrieron que la persona del vídeo no era el verdadero exalumno, que ha negado las afirmaciones, y PolitiFact calificó la acusación subyacente de falsa. Un portavoz de Talarico afirmó que los adversarios recurrían a vídeos falsos y teorías conspirativas porque no podían derrotar al candidato con la verdad.
Los expertos en análisis forense de medios vinculan ambos vídeos a Storm-1516, una red rusa seguida por los investigadores desde la campaña presidencial de 2024. El profesor de la Universidad de Clemson Darren Linvill afirmó que los nuevos vídeos presentan rasgos similares a los del material de Storm-1516 que atacó a la ex candidata presidencial demócrata Kamala Harris y a su compañero de fórmula, el gobernador de Minnesota Tim Walz, en 2024. El profesor del Dartmouth College Hany Farid, que estudia los deepfakes de inteligencia artificial, evaluó que el vídeo de Brown era una "falsificación bastante rudimentaria", mientras que el de Talarico parecía generado por inteligencia artificial. X eliminó las publicaciones iniciales que compartían los vídeos y suspendió a los usuarios que las publicaron, pero las copias siguieron circulando, algunas con cientos de compartidos.
La Embajada de Rusia en Washington no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios sobre los vídeos y en el pasado ha negado haber interferido en las elecciones de Estados Unidos. La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad de Estados Unidos, que en ciclos electorales anteriores ha identificado públicamente algunos vídeos como desinformación rusa, tampoco respondió a las solicitudes de comentarios.
Bret Schafer, director sénior del ISD, afirmó que X había actuado contra algunas de las cuentas identificadas como parte de la presunta actividad de desinformación, pero advirtió que el trabajo solo estaba hecho en parte. "X ha demostrado que tiene cierto control sobre esto", dijo Schafer. "Muchas de las publicaciones encubiertas rusas que hemos visto aparecer se han eliminado con rapidez. Pero otras partes de la infraestructura se han dejado en pie".
Esa distinción importa, según los investigadores, porque las operaciones de influencia rara vez dependen de una sola cuenta. Un manual típico, descrito por Linvill y otros investigadores, comienza con una afirmación falsa sembrada en las redes sociales o en un sitio web falso que se hace pasar por un medio de comunicación o un centro de estudios. La afirmación se blanquea después a través de cuentas influyentes con muchos seguidores, de modo que llega a votantes reales que quizá nunca vean la publicación original. Eliminar las cuentas encubiertas ayuda, pero dejar en línea a los amplificadores influyentes significa que las mismas afirmaciones pueden seguir difundiéndose.
Los expertos también advierten contra exagerar lo que demuestra un recuento de suspensiones. Quince cuentas suspendidas, o incluso 13.000, no demuestran por sí solas cuántos votantes vieron el contenido ni si cambió el voto de alguien. Lo que las suspensiones sí establecen es que una plataforma encontró cuentas que creía que violaban sus normas contra el comportamiento coordinado no auténtico y las eliminó. Si la operación cambió la campaña es una cuestión distinta, que los investigadores afirman que no puede responderse solo con las cifras de eliminaciones.
La evaluación de Schafer fue prudente más que triunfalista: X está detectando con rapidez las publicaciones encubiertas, pero la infraestructura más amplia sobrevive. Esa visión refleja la experiencia de las personas atacadas por los vídeos anteriores. La negativa de Akbik fue directa y personal, centrada en el daño de que se usaran su nombre y su fotografía para hacer afirmaciones que, según ella, son totalmente falsas. La campaña de Talarico presentó los vídeos como un intento de difamar a un candidato mediante la fabricación en lugar del debate.
Los investigadores de la responsabilidad de las plataformas también han señalado los límites de la transparencia de X. En su anuncio del 14 de octubre, la empresa afirmó que su equipo de seguridad identificó las 13.000 cuentas mediante barridos e investigaciones proactivos conforme a sus normas sobre spam y comportamiento coordinado no auténtico. Pero no nombró a los candidatos atacados, no publicó las narrativas implicadas ni difundió indicadores técnicos que respaldaran sus atribuciones por país. Los informes independientes tampoco encontraron un desglose técnico público de esas operaciones. La misma laguna se aplica, por ahora, a las últimas 15 suspensiones: las cuentas no se han nombrado públicamente y X no se ha pronunciado sobre la medida.
El momento añade escrutinio. Con el día de las elecciones el 3 de noviembre, queda poco tiempo para que las correcciones alcancen a una falsedad viral. Los investigadores señalan que el precedente de 2024 es instructivo: las agencias de inteligencia de Estados Unidos evaluaron que operativos del Gobierno ruso estaban detrás de varios vídeos falsos y otros contenidos engañosos destinados a influir en esa elección. La actividad de 2026, afirman, presenta similitudes con esas operaciones de 2024, incluido el uso de vídeos montados y personajes falsos.
Las operaciones de influencia extranjera no necesitan piratear una máquina de votación para importar. Su objetivo, según los investigadores, suele ser más barato y más sutil: inyectar ruido, profundizar la desconfianza y suprimir o influir en una parte de los votantes en contiendas reñidas. Por eso, las contiendas al Senado en Ohio y Texas, ambas consideradas competitivas en las encuestas recientes, son objetivos tan atractivos. En Texas, las encuestas han mostrado a Talarico ligeramente por delante de Paxton o la contienda prácticamente empatada; en Ohio, Brown y Husted han intercambiado pequeñas ventajas. En contiendas tan ajustadas, incluso un cambio modesto del entusiasmo o de la participación podría importar.
Las suspensiones también importan por lo que revelan sobre los días finales de una campaña. Los votantes están decidiendo ahora con información incompleta, a menudo en sus teléfonos, y un vídeo fabricado puede viajar más lejos en horas de lo que una verificación puede hacerlo en días. Los casos de Brown y Talarico mostraron ese patrón con claridad: las publicaciones originales se eliminaron, pero las copias persistieron y, en un caso, los asistentes de inteligencia artificial repitieron la afirmación falsa sobre Talarico citando artículos que nunca la mencionaron. Las plataformas, los investigadores y las redacciones se encuentran, por tanto, bajo una presión inusual para actuar con rapidez y mostrar su trabajo.
También hay un contexto político más amplio. Las elecciones de medio término llegan con el presidente Donald Trump en un nuevo mínimo en las encuestas de Emerson College, con un 37 por ciento de aprobación, y con los demócratas liderando la papeleta genérica al Congreso por 52 por ciento frente a 42 por ciento en la misma encuesta. Los republicanos defienden mayorías estrechas en ambas cámaras y los mercados de predicción favorecen mayorías demócratas. En ese entorno, cada nueva afirmación sobre interferencia, y cada medida de una plataforma contra ella, se convierte en parte del propio argumento de campaña.
La votación anticipada termina el sábado 31 de octubre en la mayoría de los condados, y el día de las elecciones sigue el martes 3 de noviembre, cuando se deciden los 435 escaños de la Cámara y 35 escaños del Senado. Cabe esperar que las plataformas se enfrenten en los próximos días a nuevas preguntas sobre cualquier cuenta sospechosa nueva, y que los investigadores publiquen nuevos hallazgos a medida que rastreen las redes detrás de las cuentas suspendidas. También es posible que se presione a X para que diga si quedan activas más cuentas vinculadas a la misma operación y para que explique qué pruebas respaldan la atribución rusa.
Los votantes, mientras tanto, cuentan con una defensa práctica que no depende de ninguna plataforma: tratar con escepticismo los vídeos dramáticos sobre candidatos procedentes de fuentes anónimas, comprobar si medios de comunicación establecidos han verificado la afirmación y desconfiar de las publicaciones que usan el nombre o la fotografía de una persona real para hacer una acusación que esa persona ha negado. Los funcionarios electorales también han subrayado que la administración de la votación en sí, que gestionan los estados, es independiente del entorno informativo en línea, y que las publicaciones engañosas no cambian los votos ya emitidos.
Si antes del martes se producen nuevas suspensiones, probablemente se informará de ellas de la misma manera fragmentada: un hallazgo de un organismo de control, una medida de la plataforma y un debate sobre lo que quedó en línea. La advertencia del ISD es el hilo a seguir. Las eliminaciones de publicaciones encubiertas están ocurriendo con rapidez, dijo Schafer, pero la infraestructura que hay detrás no se ha eliminado por completo.
Al menos 15 cuentas, según el Institute for Strategic Dialogue, y las suspensiones habrían tenido lugar el jueves 29 de octubre. Algunas de las cuentas tenían más de 100.000 seguidores.
De difundir presunta desinformación rusa sobre las elecciones de medio término de 2026, incluidas afirmaciones falsas sobre varios candidatos demócratas al Senado. La atribución a Rusia es la evaluación de los investigadores sobre una actividad sospechosa; X no ha detallado públicamente sus propias pruebas para estas cuentas concretas.
Los investigadores vinculan la oleada más amplia de actividad a vídeos vinculados a la inteligencia artificial que atacaron a Sherrod Brown en Ohio y a James Talarico en Texas, y que los expertos atribuyen a la red Storm-1516. X eliminó anteriormente las publicaciones iniciales que compartían esos vídeos y suspendió a los usuarios que las publicaron, pero las copias siguieron circulando.
CNN informó de que se había puesto en contacto con X para pedir un comentario. En la información inicial sobre las suspensiones no se incluyó ninguna respuesta de X.
El día de las elecciones es el martes 3 de noviembre de 2026. La votación anticipada termina el sábado 31 de octubre en la mayoría de los condados, y más de 43 millones de votos ya se habían emitido antes del último fin de semana.
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