CNN, MS NOW y Politico han intensificado su batalla legal contra el veto de prensa de la Casa Blanca del presidente Donald Trump, al pedir a un tribunal federal el miércoles 28 de octubre de 2026 que declare ilegal el veto y que imponga una orden permanente. El veto de prensa de la Casa Blanca de Trump, sostienen los medios, no ha terminado pese a una orden judicial que restauró sus credenciales: según ellos, el Gobierno simplemente trasladó su represalia al pool de prensa, excluyendo discretamente a sus periodistas de Air Force One, el Despacho Oval y otros espacios de cobertura cercana al presidente.
La demanda enmendada, presentada ante un tribunal federal de Washington, marca el giro más agudo hasta ahora en una disputa que comenzó cuando Trump anunció el veto el 18 de septiembre de 2026. Acusa al Gobierno de una "privación continua, represiva y discriminatoria por punto de vista" y de violar la Primera y la Quinta Enmienda. Los medios insisten en que no piden un acceso ilimitado al presidente. Su argumento es más acotado y, según dicen, más difícil de rebatir: una vez que la Casa Blanca abre el Despacho Oval y Air Force One a periodistas seleccionados para recabar noticias, no puede excluir a otros porque le desagrade su cobertura.
La presentación llega apenas cinco días antes de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, en una temporada de campaña en la que el acceso al presidente —y quién puede interrogarlo de cerca— se ha convertido en una disputa por derecho propio. La Casa Blanca, preguntada el miércoles, desestimó a los medios en términos directos. "Las noticias falsas no tienen lugar exigiendo un sitio en el Despacho Oval del presidente", dijo un funcionario de la Casa Blanca a CNN.
La demanda enmendada es el siguiente paso en un caso que los tres medios presentaron por primera vez en septiembre, semanas después de que Trump anunciara que CNN, MS NOW y Politico quedarían excluidos de las áreas de prensa de la Casa Blanca. La demanda original impugnó el veto como un castigo por una cobertura que al presidente no le gustaba. El miércoles por la tarde, los medios ampliaron el caso para abarcar lo que describen como la conducta del Gobierno desde que los tribunales intervinieron por primera vez.
La nueva demanda se centra en el pool de prensa, la rotación con décadas de historia por la que las organizaciones de noticias se turnan para cubrir al presidente en grupos reducidos: en el Despacho Oval, en Air Force One y en viajes en los que solo cabe un puñado de periodistas. La cobertura del pool es la columna vertebral de la información diaria sobre la Casa Blanca: un grupo pequeño presencia los actos, toma notas y comparte su relato con el resto del cuerpo de prensa. Quedar fuera del pool no solo cuesta un asiento a una organización; le cuesta el acceso de primera mano a las palabras y los actos del presidente.
Según la demanda enmendada, CNN ha sido excluida de viajar en Air Force One en cada una de las seis ocasiones en que estaba programada como cadena designada del pool de televisión desde el 18 de septiembre. El papel del pool de televisión, señala la presentación, es uno que CNN ha cumplido durante más de cuatro décadas, bajo una rotación bien establecida entre las cinco grandes cadenas de televisión de Estados Unidos, y las demás cadenas han mostrado su apoyo a CNN en medio de la disputa.
Politico, por su parte, ha sido excluido dos veces de sus asignaciones programadas del pool fuera de la ciudad en las últimas semanas. MS NOW, afirma la presentación, "no ha participado en el pool secundario de televisión desde el 18 de septiembre", el día en que Trump anunció el veto. El puesto del pool secundario lo selecciona la propia Casa Blanca, señala la demanda.
El abogado externo de los medios, Ted Boutrous, advirtió al Gobierno la semana pasada de que seguirían más acciones legales si continuaban las exclusiones. Pidió confirmación de que la Casa Blanca "abandonaría cualquier política de excluir a CNN del Despacho Oval y de Air Force One" y dejaría de impedir que los reporteros asignados del pool cumplieran sus funciones. El Gobierno no respondió, según los medios, y por eso llegó la presentación del miércoles.
"Para ser claros", afirma la demanda ampliada, los medios "no reclaman un derecho ilimitado a entrar en el Despacho Oval ni a viajar en Air Force One. Pero una vez que la Casa Blanca abre esos espacios a periodistas seleccionados para recabar noticias e informar, la Casa Blanca no puede excluir a los demandantes porque le desagrade su cobertura".
La disputa comenzó el 18 de septiembre de 2026, cuando Trump anunció el veto a CNN, MS NOW y Politico en las áreas de prensa de la Casa Blanca. Los tres medios demandaron días después, el 21 de septiembre, al sostener que el veto era un ataque directo a la Primera Enmienda y una violación del debido proceso, destinado a castigar la información que al presidente no le gustaba y a intimidar a los periodistas que cubren su Gobierno.
El juez federal Timothy P. Kelly, nombrado por Trump y que ya había tramitado en 2018 el caso en el que una orden judicial temporal restauró la credencial de prensa de Jim Acosta de CNN, asumió el caso. Kelly dictó primero una orden de restricción temporal por motivos de la Quinta Enmienda y luego, dos semanas antes de la presentación enmendada del miércoles, concedió una orden preliminar que restauró el acceso de los medios a la Casa Blanca, al concluir que el veto de Trump probablemente violaba la Primera Enmienda al discriminar a periodistas por su cobertura del Gobierno.
La Casa Blanca cumplió la orden de Kelly y restauró las credenciales de prensa de los periodistas a finales del mes pasado. Pero los medios afirman que el cumplimiento se detuvo ahí. Las credenciales restauraron el derecho a entrar en la sala de prensa; no restauraron las asignaciones del pool que colocan a los reporteros junto al presidente. Esa distinción es ahora el centro del caso.
El Gobierno parece apoyarse en otro caso judicial en curso que involucra a The Associated Press. AP demandó el año pasado después de que Trump bloqueara a sus reporteros en las áreas del pool con espacio limitado porque la agencia no adoptó de inmediato su nuevo nombre para el golfo de México. En junio de 2025, un panel de apelaciones levantó parcialmente una suspensión obtenida por AP y dijo que la agencia probablemente no tendría éxito en el fondo "porque estos espacios presidenciales restringidos", como Air Force One y el Despacho Oval, "no son foros de la Primera Enmienda abiertos a la expresión y el debate privados".
Boutrous, en una carta la semana pasada, calificó esa decisión de "no vinculante y sin carácter de precedente", al sostener que no rige este caso. La demanda revisada plantea lo mismo en sustancia: la cuestión no es si un periodista tiene derecho automático a subir a Air Force One, sino si el Gobierno, tras haber abierto esos espacios a un grupo de prensa elegido, puede luego escoger entre periodistas según su punto de vista.
La presentación de los medios se apoya en gran medida en una estadística llamativa sobre dónde se producen realmente las noticias presidenciales. Si bien la sala de prensa James S. Brady "sigue siendo un foro crítico para que los reporteros reúnan e informen noticias", afirma la demanda, de las casi 5.000 preguntas que el presidente ha atendido de reporteros en áreas tradicionales de prensa, el 97 por ciento fueron en el Despacho Oval o en conexión con sus viajes en Air Force One.
Esa cifra es la respuesta de los medios a cualquier sugerencia de que las credenciales restauradas en la sala de prensa resolvieron el asunto. Si casi todas las preguntas directas al presidente se hacen en el Despacho Oval y en Air Force One, entonces la exclusión de esos espacios es la exclusión de la propia noticia, incluso con una credencial válida en la mano.
La presentación describe el Despacho Oval y Air Force One como "dos de los espacios principales para que los periodistas interactúen con el presidente Trump y otros funcionarios, reúnan noticias sobre ellos y publiquen información". El sistema del pool, construido durante décadas, existe precisamente porque esos espacios son pequeños: unos pocos en rotación informan para muchos. Cuando la rotación se rompe para medios seleccionados, sostiene la presentación, el público pierde información que de otro modo habría tenido.
La historia también importa. El papel de CNN en el pool de televisión se remonta a más de cuarenta años, bajo gobiernos de ambos partidos. Las cinco grandes cadenas de televisión de Estados Unidos comparten desde hace tiempo la carga y el privilegio de la cobertura del pool en rotación, y los medios señalan que las demás cadenas han respaldado a CNN durante esta disputa, una señal, sugieren, de que está en juego el propio sistema del pool, no solo tres redacciones.
El abogado de los medios enmarcó la demanda enmendada como una defensa del derecho del público a saber, no solo de tres organizaciones de noticias. "Estas exclusiones, destinadas a castigar y enfriar la cobertura del Gobierno que al presidente no le gusta, dificultan que la prensa cubra algunos de los acontecimientos más importantes del mundo en beneficio del pueblo estadounidense", dijo Boutrous en un comunicado el miércoles. "CNN, MS NOW y Politico seguirán luchando para reivindicar sus derechos a informar las noticias".
Boutrous añadió que, al excluir a los medios vetados de espacios como Air Force One, el Gobierno sigue "violando la Primera Enmienda y el debido proceso". La demanda enmendada pide al tribunal que "declare ilegal el veto del presidente a los demandantes y las demás acciones inconstitucionales de la Casa Blanca, incluidas sus exclusiones continuas de los demandantes de áreas específicas de prensa de la Casa Blanca por motivos represivos y discriminatorios por punto de vista, y que conceda una orden permanente a favor de CNN, MS NOW y Politico".
La respuesta de la Casa Blanca fue escueta. Cuando un reportero de CNN pidió un comentario sobre la demanda enmendada el miércoles, un funcionario de la Casa Blanca dijo: "Las noticias falsas no tienen lugar exigiendo un sitio en el Despacho Oval del presidente". El Gobierno, además, está apelando la orden preliminar del juez Kelly, lo que abre una batalla paralela en apelación sobre si el veto original puede mantenerse.
La demanda original de los medios, presentada en septiembre, llevaba un mensaje similar de Boutrous: "El veto del presidente a CNN, MS NOW y POLITICO en la Casa Blanca es un ataque directo a la Primera Enmienda y una violación flagrante del debido proceso. El presidente ha dejado claro que este veto busca castigar la información que no le gusta e intimidar a periodistas y organizaciones de noticias que cubren su Gobierno. Este veto a la prensa libre perjudica al pueblo estadounidense, que tiene derecho a una cobertura rigurosa y basada en hechos del presidente de Estados Unidos".
Este caso pone a prueba ahora una cuestión que ningún tribunal ha resuelto por completo en el segundo mandato de Trump: ¿hasta dónde puede llegar un presidente al elegir qué periodistas se acercan a él? La Casa Blanca tiene una amplia discreción sobre sus propios espacios, y ninguna organización de noticias tiene derecho automático a viajar en Air Force One. Pero el argumento de los medios —respaldado hasta ahora por la decisión preliminar del juez Kelly— es que esa discreción termina donde comienza la discriminación por punto de vista. Un Gobierno que abre un foro a algunos periodistas no puede excluir a otros por el contenido de su información.
Lo que está en juego va mucho más allá de tres redacciones. El sistema del pool es la vía por la que todo el cuerpo de prensa, incluidos periódicos locales y medios más pequeños que jamás podrían cubrir la Casa Blanca a tiempo completo, se entera de lo que el presidente dijo e hizo en salas demasiado pequeñas para todos. Si las asignaciones del pool pueden usarse para premiar la cobertura favorable y castigar la crítica, el propio registro compartido se distorsiona, y con él la imagen pública de la presidencia.
El momento agudiza el punto. Con las elecciones intermedias del 3 de noviembre a cinco días, el presidente viaja, participa en mítines y habla constantemente, y gran parte de esa campaña ocurre exactamente en los espacios en disputa: a bordo de Air Force One, en declaraciones en el Despacho Oval, en declaraciones cubiertas por el pool en la carretera. Los reporteros excluidos de esos entornos deben depender de relatos de segunda mano, resúmenes oficiales o relatos de competidores: una cobertura más débil justo en el momento en que los votantes más necesitan una directa.
El caso también se inscribe en un patrón más amplio de litigios sobre acceso a la prensa en este Gobierno. The Associated Press libró una batalla similar el año pasado por el acceso al pool tras la disputa por el nombre del golfo de México, y seis ciudadanos particulares demandaron por separado por los vetos de prensa de la Casa Blanca, al alegar un derecho público a saber. Los tribunales han fallado hasta ahora mayoritariamente a favor de los periodistas, pero la apelación del Gobierno contra la orden de Kelly —y su apoyo en la decisión de apelación de AP— muestra que pretende seguir disputando el terreno.
La cuestión inmediata es si el juez Kelly convertirá su orden preliminar en una orden permanente, como piden ahora los medios, y si dictaminará que las exclusiones continuas del pool son en sí mismas ilegales. Una orden permanente prohibiría al Gobierno excluir a CNN, MS NOW y Politico de las áreas de prensa por motivos represivos o discriminatorios por punto de vista, y daría a los medios una orden judicial duradera en lugar de una temporal.
Al mismo tiempo, la apelación del Gobierno contra la orden preliminar seguirá adelante, lo que podría llevar el caso ante un tribunal de apelaciones mientras continúa la disputa en primera instancia. Si el tribunal de apelaciones respalda la lectura de la Casa Blanca —que los espacios presidenciales restringidos no son foros de la Primera Enmienda—, la posición de los medios se debilitaría considerablemente. Si confirma a Kelly, el fundamento legal del veto se desmoronaría aún más.
Habrá que observar, además, la prueba práctica de los próximos días: si se permite a CNN subir a Air Force One la próxima vez que le toque su turno en la rotación del pool de televisión, si las asignaciones de Politico fuera de la ciudad se desarrollan sin interferencias y si MS NOW regresa al pool secundario de televisión. Cada asignación será una prueba en el caso que los medios están construyendo, y cada exclusión, sostendrán, una prueba nueva de represalia.
El resto del expediente también importará. El caso de AP continúa en paralelo, y cualquier decisión de apelación allí podría moldear cómo ven los jueces las reclamaciones de CNN, MS NOW y Politico. Por ahora, los medios dicen que seguirán luchando, y la Casa Blanca no muestra señales de retroceder, lo que deja en manos de los tribunales trazar la línea entre el control de un presidente sobre su entorno y el derecho de la prensa a informar sobre él sin temor a castigos.
Pidieron a un tribunal federal que declare ilegal el veto de prensa de la Casa Blanca del presidente Trump y que conceda una orden permanente, al sostener que el Gobierno ha seguido excluyéndolos de áreas del pool de prensa por motivos represivos y discriminatorios por punto de vista.
El pool de prensa es una rotación con décadas de historia en la que un grupo reducido de periodistas cubre al presidente en espacios cercanos —en el Despacho Oval, a bordo de Air Force One y en viajes— y comparte su información con el resto del cuerpo de prensa, que no cabe en esos espacios pequeños.
Según la demanda enmendada, CNN ha sido excluida de Air Force One en las seis ocasiones en que estaba programada como cadena designada del pool desde el 18 de septiembre, Politico ha sido excluido dos veces de asignaciones del pool fuera de la ciudad, y MS NOW no ha participado en el pool secundario de televisión desde el 18 de septiembre.
El juez Timothy P. Kelly dictó primero una orden de restricción temporal por motivos de la Quinta Enmienda y luego concedió una orden preliminar que restauró el acceso de los medios, al concluir que el veto probablemente violaba la Primera Enmienda. El Gobierno está apelando esa decisión.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo a CNN el miércoles: "Las noticias falsas no tienen lugar exigiendo un sitio en el Despacho Oval del presidente". El Gobierno está apelando la orden preliminar y parece apoyarse en una decisión de apelación en el caso de Associated Press.
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