Las acciones tecnológicas cayeron en toda Asia el viernes, mientras la oleada de ventas que borró unos 500.000 millones de dólares del valor de mercado de Alphabet, la matriz de Google, se extendía por todo el mundo y profundizaba una caída impulsada por las crecientes dudas de los inversores sobre el rendimiento de la enorme inversión en inteligencia artificial. Las bolsas de Tokio y Seúl cayeron con fuerza, los fabricantes de chips se desplomaron y el dinero se refugió en los bonos del Estado y en las divisas consideradas seguras.
La venta siguió a una sesión brutal en Wall Street, donde Alphabet cayó un 12,6 por ciento y siguió bajando tras el cierre, mientras Intel se desplomó un 23 por ciento en las operaciones posteriores al cierre y Amazon retrocedió un 7 por ciento, ya que ambas empresas consumen efectivo para financiar sus ambiciones en IA. Los futuros del Nasdaq 100 cayeron otro 1,4 por ciento, lo que anticipa más dolor para las acciones tecnológicas estadounidenses cuando reabran los mercados de Estados Unidos.
El último tramo de la caída comenzó el jueves en Nueva York, cuando Alphabet sufrió su mayor caída en un solo día, tras presentar unos resultados del tercer trimestre que decepcionaron a los inversores. Sus ingresos de 127.600 millones de dólares no alcanzaron las previsiones y su flujo de caja libre se volvió negativo en 9.100 millones de dólares, mientras la empresa invertía enormes sumas en centros de datos, chips y otra infraestructura de IA. El Nasdaq cayó un 1,43 por ciento hasta 26.171,04 puntos, el S&P 500 retrocedió un 0,36 por ciento hasta 7.715,80 y el Dow Jones bajó un 0,35 por ciento hasta 52.291,94.
Tras el cierre, el ambiente empeoró aún más. Las acciones de Intel se desplomaron un 23 por ciento en las operaciones posteriores al cierre y Amazon cayó un 7 por ciento, mientras los inversores castigaban a ambas empresas por consumir efectivo pese a prometer enormes inversiones en IA. Esos movimientos hicieron caer los futuros del Nasdaq 100 un 1,4 por ciento y prepararon un inicio sombrío para la sesión del viernes en Asia, donde los fabricantes de chips encabezaron las caídas.
En Seúl, el KOSPI se desplomó un 5 por ciento, lo que elevó su caída de octubre a más del 17 por ciento. En Tokio, el Nikkei cayó un 3 por ciento. En China, el índice CSI300 se encaminaba a su mayor caída mensual en una década, tras casi cuatro meses de descensos de las acciones de IA por el temor a que una menor demanda de chips y equipos para centros de datos aplaste los ingresos. Los nervios también se vieron afectados por un hackeo potencialmente récord en Binance, la mayor plataforma de criptomonedas del mundo, que hizo caer el bitcoin, otras criptomonedas y las acciones de su rival Coinbase.
La caída corona un mes en el que el auge de la IA, motor de la subida bursátil durante gran parte de los últimos dos años, ha entrado en retroceso. Las grandes empresas tecnológicas están en camino de gastar unos 800.000 millones de dólares en inversión en 2026, gran parte en centros de datos de IA, chips personalizados y capacidad energética. Solo Meta ha presentado un programa de financiación de 95.000 millones de dólares, mientras Amazon ha presupuestado unos 220.000 millones de dólares de inversión para el año y Microsoft también ha advertido de sus fuertes desembolsos.
Durante mucho tiempo, los inversores celebraron ese gasto como una apuesta por el dominio futuro. El ánimo cambió en esta temporada de resultados, cuando los flujos de caja se volvieron negativos y las previsiones no estuvieron a la altura de la magnitud de los desembolsos. El giro de Alphabet hacia un flujo de caja libre negativo se convirtió en el símbolo del cambio: una empresa con enormes beneficios gastaba de repente más efectivo del que ingresaba. Los resultados del tercer trimestre de Amazon contaron una historia similar, con un beneficio neto de 20.690 millones de dólares sobre unas ventas de 201.940 millones, mientras sus acciones caían más de un 5 por ciento tras el cierre por unas perspectivas prudentes.
La decisión de la Reserva Federal del miércoles de mantener los tipos de interés entre el 3,75 y el 4,00 por ciento, sin una señal firme sobre cuándo podría necesitar subirlos, se sumó a la huida hacia los bonos. Las solicitudes semanales de subsidio por desempleo en Estados Unidos habían caído a 194.000, cerca de mínimos de 57 años, lo que subraya un mercado laboral resistente, pero esa fortaleza hizo poco por calmar a los inversores preocupados por las valoraciones.
La pregunta central que ahora enfrentan los mercados ya no es si la expansión de la IA puede financiarse, sino si los accionistas obtendrán un rendimiento adecuado sobre el enorme capital desplegado. Esa fue la valoración directa del analista de Pepperstone Chris Weston, quien afirmó: "The market isn't necessarily questioning whether the AI buildout can be financed. It's increasingly questioning whether shareholders will earn an adequate return on the enormous capital being deployed."
La duda afecta al corazón del argumento de inversión en IA. Los centros de datos tardan años en construirse y aún más en llenarse de clientes de pago, mientras los chips que contienen corren el riesgo de quedar obsoletos cuando llegan nuevas generaciones. Las empresas argumentan que no pueden permitirse quedarse atrás y que invertir poco sería el mayor riesgo. Los inversores, sin embargo, empiezan a pedir pruebas de que el gasto de hoy se convertirá en los beneficios de mañana, y la última temporada de resultados no ha aportado pruebas suficientes.
Los mercados de bonos contaron la misma historia de cautela. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años cayó más de 7 puntos básicos en la sesión de Tokio el viernes hasta el 4,91 por ciento, una caída de unos 37 puntos básicos en octubre y la mayor caída mensual desde diciembre de 2023. El rendimiento a dos años bajó más de 8 puntos básicos hasta el 4,57 por ciento, y los futuros sobre los fondos federales subieron mientras los operadores reducían algunas expectativas de subidas de tipos en Estados Unidos. Los rendimientos caen cuando suben los precios de los bonos, así que esos movimientos mostraron a los inversores comprando seguridad de forma activa.
Los estrategas de mercado describieron la caída como una revisión de los precios del sector de la IA, más que como un veredicto de que la inteligencia artificial en sí hubiera fracasado. "The market isn't necessarily questioning whether the AI buildout can be financed", dijo Weston. "It's increasingly questioning whether shareholders will earn an adequate return on the enormous capital being deployed."
En Asia, la atención se centró en el Banco de Japón, del que se esperaba que dejara los tipos sin cambios el viernes, en una decisión que cerraba una semana de reuniones de los grandes bancos centrales. "Key to watch will be how BOJ characterise the recent global bond market volatility", dijo Howe Chung Wan, director de renta fija asiática de Principal Asset Management. "Investors would watch for how the moves influenced the bank's assessment of the current status of monetary policy, and whether it remains accommodative or is close to approaching neutral", añadió. "This will guide the market for the pace and extent of further tightening in 2027."
Los mercados de divisas reflejaron el mismo ánimo de aversión al riesgo. El yen se fortaleció alrededor de un 0,2 por ciento hasta 157,47 por dólar, el franco suizo se mantuvo cerca de un máximo de un mes en 0,8213 por dólar y el euro subió un 0,1 por ciento hasta 1,1194 dólares. El oro bajó un 0,6 por ciento hasta 3.997,39 dólares la onza, mientras el encarecimiento del petróleo y unos datos sólidos de inflación en Estados Unidos reforzaban la posibilidad de otra subida de tipos de la Reserva Federal este año, con los operadores asignando alrededor de un 75 por ciento de probabilidad a una subida en diciembre.
La caída importa mucho más allá del sector tecnológico, porque un puñado de empresas de gran capitalización domina ahora los índices bursátiles, los fondos de pensiones y los ahorros para la jubilación en Estados Unidos. Cuando solo Alphabet puede perder 500.000 millones de dólares de valor en una sola sesión, las ondas alcanzan a los fondos indexados de millones de ahorradores corrientes, así como a la economía en general a través de los efectos sobre la riqueza y la confianza empresarial.
También importa para la propia carrera de la IA. Si los inversores se niegan a financiar rondas de gasto cada vez mayores, las empresas podrían verse obligadas a ralentizar la construcción de centros de datos, retrasar los pedidos de chips y recortar contrataciones, con efectos en cadena para proveedores, empresas energéticas y constructoras. Por el contrario, si el gasto continúa y los rendimientos acaban llegando, la caída de hoy podría parecer una corrección sana dentro de un auge por lo demás duradero. Los próximos informes de resultados y la decisión de diciembre de la Reserva Federal ayudarán a decidir qué relato es el correcto.
Para los hogares estadounidenses, el impacto inmediato es indirecto pero real. La caída de las acciones afecta a las cuentas de jubilación, mientras la subida de los bonos hace bajar los rendimientos y alivia los costes de endeudamiento en el margen. La tensión entre esas fuerzas, y entre unos datos de empleo sólidos y unos mercados inestables, es exactamente lo que la Reserva Federal debe sopesar cuando se reúna de nuevo en diciembre.
Los operadores observarán la apertura del mercado estadounidense para ver si las caídas del viernes en Asia marcan una capitulación o solo la siguiente fase de la corrección. Los futuros del Nasdaq ya apuntan a la baja, y cualquier nueva venta fuerte en Alphabet, Amazon o los fabricantes de chips confirmaría que la caída tiene aún más recorrido. La declaración del Banco de Japón el viernes también se analizará en busca de cualquier indicio de que la volatilidad mundial de los bonos esté cambiando su pensamiento sobre un endurecimiento en 2027.
Más allá del viernes, el calendario ofrece varias pruebas. La próxima reunión de la Reserva Federal en diciembre cobra gran importancia, con los mercados asignando alrededor de tres de cada cuatro probabilidades a una subida de tipos. Las previsiones de las empresas en las próximas semanas mostrarán si los planes de gasto en IA se recortan, se mantienen o se amplían. Y las consecuencias del hackeo de Binance, que ya ha sacudido los mercados de criptomonedas, pondrán a prueba si la tensión de los activos digitales se contagia aún más a las acciones convencionales.
Si las ventas se estabilizan, los cazadores de gangas podrían intervenir, argumentando que los líderes de la IA siguen siendo enormemente rentables y que un mal trimestre no rompe una tendencia de una década. Si no lo hacen, la caída de octubre, ya el peor mes en años para varios índices asiáticos, podría marcar el tono de un final de 2026 volátil.
Alphabet cayó un 12,6 por ciento después de que sus ingresos del tercer trimestre, de 127.600 millones de dólares, no alcanzaran las previsiones y su flujo de caja libre se volviera negativo en 9.100 millones de dólares, ya que el enorme gasto en IA superó sus beneficios y asustó a los inversores sobre los rendimientos.
Intel se desplomó un 23 por ciento en las operaciones posteriores al cierre y Amazon cayó un 7 por ciento, ya que ambas empresas consumen efectivo para financiar la inversión en IA, lo que refuerza el temor de que el gasto del sector supere sus beneficios a corto plazo.
El KOSPI de Corea del Sur se desplomó un 5 por ciento, el Nikkei de Japón cayó un 3 por ciento y el CSI300 de China se encaminaba a su mayor caída mensual en una década, mientras los futuros del Nasdaq 100 bajaban un 1,4 por ciento.
Los inversores buscaron seguridad en los bonos del Estado, lo que hizo subir sus precios y bajar sus rendimientos. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años cayó al 4,91 por ciento, su mayor caída mensual desde diciembre de 2023, ayudado por la decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos sin cambios.
La apertura del mercado estadounidense, la decisión del Banco de Japón, la reunión de diciembre de la Reserva Federal y las próximas previsiones de las empresas sobre el gasto en IA indicarán si la caída se estabiliza o se profundiza.
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