A cuatro días de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, la carrera al Senado en Michigan se ha convertido en algo más grande que la disputa por un escaño: un debate público sobre si un musulmán estadounidense puede ser digno de confianza para servir en el Senado de Estados Unidos. Un análisis de CNN publicado el viernes 30 de octubre de 2026 afirma que el argumento republicano contra el candidato demócrata Abdul El-Sayed se acerca peligrosamente a un mensaje simple: no voten por él porque es musulmán.
La carrera al Senado en Michigan importa mucho más allá de Michigan. El escaño podría ayudar a decidir el control del Senado, donde los republicanos tienen ahora 53 de 100 escaños y los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro para obtener la mayoría. Pero en los últimos días, los intercambios más duros de la campaña no han sido sobre impuestos, salud o comercio. Han sido sobre fe, lealtad y lo que la Constitución realmente exige a quien busca un cargo público.
El último punto de inflexión llegó el miércoles 28 de octubre, en un mitin de Trump en Chillicothe, Ohio, donde Moreno fue más lejos de lo que Trump o Rogers habían ido en público. "Este personaje, Abdul El-Sayed, no puede estar cerca de Washington, DC", dijo Moreno. "¿Creen que entiende ese concepto de que nuestros derechos vienen de Dios todopoderoso, de que Jesús vino aquí para nuestra salvación?" Y añadió: "No debería estar cerca de Washington, DC, y el candidato republicano Mike Rogers le va a dar una paliza el martes".
El propio Trump ha construido el ataque durante semanas. El análisis de CNN registra que ha llamado a El-Sayed "yihadista", ha dicho que se necesitarían detectores de metales en el Senado si el demócrata es elegido, y ha deformado deliberadamente su nombre como "Mohammed" y "Abdul Ramadan". El jueves, Trump volvió a un argumento frecuente: que los votantes deberían juzgar a un candidato a través de su propia identidad de grupo. "Si eres negro, o si eres judío, y votas por Abdul, estás loco", dijo el presidente.
Rogers, el excongresista que compite contra El-Sayed, ha trazado una línea que Trump y Moreno no han trazado. Dice que vistió el uniforme del Ejército de Estados Unidos para proteger la libertad de los musulmanes de rezar como deseen, y se ha ceñido a preguntas sobre las afiliaciones políticas de El-Sayed en lugar de burlarse de su nombre o su fe. Pero en su último choque en el debate, Rogers dijo que El-Sayed tenía vínculos con la Hermandad Musulmana, un grupo islamista egipcio, y cuestionó sus lealtades directamente: "¿Estás con Estados Unidos o con estos grupos terroristas en el extranjero?" El-Sayed ha renegado del grupo.
El-Sayed respondió él mismo al cargo de deslealtad en un foro ciudadano a principios de octubre, rechazando a un interlocutor que asumía "que porque soy musulmán, de alguna manera tendría alguna lealtad hacia algo que no sea nuestra Constitución". Y añadió: "Para mí, esa Constitución es la luz guía".
El-Sayed, exfuncionario de salud pública, ganó unas primarias demócratas amargas en agosto por solo un punto porcentual frente a la representante Haley Stevens, impulsado por un fuerte apoyo entre las comunidades árabe-estadounidense y musulmana, los votantes jóvenes y los progresistas de las ciudades universitarias. Stevens también tenía fortalezas claras, sobre todo entre los votantes negros de Detroit y sus alrededores y los votantes judíos que desde hace tiempo expresan preocupación por El-Sayed, musulmán y crítico acérrimo de las acciones de Israel en Gaza. Michigan no ha elegido a un senador republicano en 30 años, y sin embargo esta carrera se ha mantenido competitiva en un estado donde se han gastado más de 280 millones de dólares en anuncios de televisión desde que comenzó el ciclo electoral de 2026.
La Hermandad Musulmana, el grupo en el centro del ataque republicano, es una organización islamista sunita transnacional fundada en El Cairo, Egipto. Los republicanos se han aferrado a viejas publicaciones en redes sociales de la hermanastra de El-Sayed, que describen cómo su madre —que se marchó en la primera infancia de El-Sayed— había estado activa en la organización en los años setenta. El-Sayed escribió un artículo en HuffPost en 2011 en el que argumentaba que si la Hermandad tomaba Egipto, en lugar de sus despiadados gobernantes militares, las consecuencias podrían ser más favorables de lo que muchos pensaban. Eso ocurrió durante la Primavera Árabe, cuando caían gobiernos en todo Oriente Medio y fuerzas de oposición largamente perseguidas, como la Hermandad, emergían como alternativas. Tras la caída del dictador egipcio Hosni Mubarak, el ala política de la Hermandad ganó elecciones democráticas bajo Mohamed Morsi, que se convirtió en presidente; su gobierno terminó entre grandes protestas por sus reformas económicas, y más tarde fue derrocado en un golpe militar. La administración Trump ha designado a algunos capítulos de la Hermandad Musulmana como organizaciones terroristas, incluso por su apoyo a Hamás.
El debate también se desarrolla en el contexto de la agitación política provocada por la respuesta de Israel a los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023, que mataron a unas 1.200 personas en Israel. Decenas de miles de palestinos han muerto junto a muchos de los operativos del movimiento en la operación que siguió. Muchos demócratas y republicanos se sienten incómodos con las posiciones de El-Sayed sobre Israel y sus llamamientos a un cambio en la política exterior de Estados Unidos hacia el Estado judío. Al mismo tiempo, la carrera está marcada por fuerzas que nada tienen que ver con la fe: la impopularidad de Trump, el aumento vertiginoso del costo de vida, una guerra comercial con Canadá que ha golpeado con especial dureza a estados fronterizos como Michigan, y las divisiones entre demócratas moderados y progresistas.
La cuestión constitucional es inusualmente clara, y por eso el análisis de CNN trata esta carrera como algo distinto de un choque de campaña ordinario. El Artículo VI de la Constitución estipula que "nunca se exigirá ninguna prueba religiosa como requisito para ningún cargo o confianza pública en Estados Unidos". La Primera Enmienda dice que el Congreso "no dictará ninguna ley respecto al establecimiento de una religión, ni prohibirá el libre ejercicio de la misma".
Corey Brettschneider, profesor de la Universidad Brown que presenta el pódcast "The Oath and the Office", dijo a CNN que la retórica contra El-Sayed tiene implicaciones constitucionales preocupantes. "Cuando se dice que no podemos confiar en personas que son musulmanas y que él va a necesitar pasar por un detector de metales —a diferencia de todos los demás en el Congreso— para entrar, eso no es otra cosa que una prueba religiosa para ocupar un cargo", dijo Brettschneider.
Los simpatizantes de Moreno podrían señalar la palabra "Creador" en la Declaración de Independencia para argumentar que los fundadores consideraban a los nuevos Estados Unidos como una nación oficialmente cristiana. Brettschneider rechazó esa lectura y señaló que George Washington y otros fundadores actuaron específicamente para garantizar que el país no tuviera una religión oficial. "No creo que Jefferson, que por supuesto es uno de los principales redactores de la Declaración, fuera un nacionalista cristiano, y los redactores de la Constitución y el propio documento son explícitamente anticristianos nacionalistas. Es un rechazo de la teocracia", dijo Brettschneider.
También hay una ironía que el análisis de CNN no elude: a diferencia de El-Sayed, Moreno no nació en Estados Unidos —es un ciudadano naturalizado de Colombia—. Sin embargo, insinuó que el candidato al Senado por Michigan no merece los mismos derechos porque no es cristiano. Esa visión, señala el análisis, también podría excluir del servicio público a judíos, hindúes y budistas, todos representados actualmente en el Congreso.
La propia respuesta de El-Sayed ha sido la más directa de toda la carrera. En el foro ciudadano, rechazó de plano la premisa de la pregunta sobre lealtad, insistiendo en que su fe no crea ninguna lealtad en competencia y que la Constitución lo guía. Su campaña también ha señalado el apoyo de destacados líderes judíos, incluida la fiscal general de Michigan, Dana Nessel, quien ha dicho que El-Sayed ha dejado en gran medida de atacar a AIPAC, como ella le instó a hacer, y que considera suficiente su historial en materia de seguridad judía para respaldarlo, aunque desearía que hubiera hecho más acercamiento.
Rogers, por su parte, ha intentado mantener su argumento en el terreno político. Dijo en CNN que "nunca lo ha llamado terrorista" y que no "habla por el presidente", mientras sigue acusando a El-Sayed de alinearse con la Hermandad Musulmana. Rogers también se ha jactado de construir coaliciones "muy poco tradicionales para un candidato republicano", cortejando a votantes negros y judíos y a partidarios de su antigua rival en las primarias, Haley Stevens, una estrategia que su campaña presenta como un llamamiento a los "demócratas de Haley Stevens".
La advertencia de Brettschneider enmarca la reacción más amplia: la cuestión no es si deben cuestionarse las opiniones de El-Sayed sobre la Hermandad o sobre Israel —el análisis de CNN dice que es totalmente apropiado cuestionar esas posiciones—, sino si ese cuestionamiento ha cruzado la línea hacia una prueba de fe en sí misma. "Cuando se dice que no podemos confiar en personas que son musulmanas", dijo, la campaña ha impuesto "nada menos que una prueba religiosa para ocupar un cargo".
Trump, mientras tanto, no ha dado señales de suavizar su línea. Su comentario del jueves —"Si eres negro, o si eres judío, y votas por Abdul, estás loco"— repitió un tópico que ya ha usado antes: que las minorías ven la política a través de una única lente racial o teológica. El análisis de CNN sitúa esa retórica en un patrón más largo, recordando que en uno de los primeros actos oficiales de su primer mandato, Trump intentó imponer una prohibición de viaje a los musulmanes, y que cuando habla de su primer predecesor presidencial, Barack Obama, rara vez omite su segundo nombre, Hussein.
El resultado en Michigan ayudará a decidir si los demócratas ganan el Senado, y con ello el poder de confirmar jueces, dar forma a la legislación y controlar los dos últimos años de la presidencia de Trump. Pero la carrera también se ha convertido en una plataforma para una lucha más profunda sobre la diversidad religiosa, el pluralismo y la Constitución, sobre lo que significa ser estadounidense. Si un candidato puede ser descalificado en la mente de los votantes simplemente por ser musulmán, la cláusula que prohíbe las pruebas religiosas se convierte en letra muerta en la práctica, diga lo que diga el papel.
Lo que está en juego se ve en las cifras. Una nueva encuesta de CNN/SSRS del jueves pone en duda que los ataques estén funcionando en un estado con una gran minoría musulmana y entre señales de que los demócratas se están uniendo detrás de El-Sayed tras unas primarias amargas: lideraba a Rogers por 49% a 42% entre votantes probables. Esa ventaja está fuera del margen de error de la encuesta, pero la historia reciente de Michigan aconseja cautela: el estado no ha elegido a un senador republicano en tres décadas, y sin embargo Rogers ha mantenido la carrera reñida al reunir una coalición inusual y al presionar a El-Sayed sobre posiciones de política exterior que preocupan a votantes de todos los partidos.
La contienda también pone a prueba hasta dónde puede llegar la retórica cultural y religiosa en una campaña cuando los votantes están preocupados por sus facturas. El costo de vida se dispara, la guerra comercial con Canadá ha golpeado la economía fronteriza de Michigan, y el propio Trump es profundamente impopular en el estado. Si los ataques basados en la fe no pueden mover la carrera en esas condiciones, sugiere que su poder tiene límites. Si pueden, sugiere lo contrario, y otras campañas tomarán nota.
Los votantes de Michigan decidirán el martes 3 de noviembre, junto con votantes de todo el país en elecciones para los 435 escaños de la Cámara y 35 escaños del Senado. Trump todavía tiene previsto celebrar un mitin en Daytona Beach, Florida, el viernes 30 de octubre, ahora su último mitin presencial tras cancelar los eventos del fin de semana en Kansas e Iowa en favor de telemítines en al menos 19 estados. La votación anticipada ya está muy avanzada en todo el país, con decenas de millones de papeletas emitidas, y la ventana de votación anticipada en persona en Michigan se cierra el 30 de octubre.
En los últimos días, cabe esperar que Rogers siga presionando la cuestión de la Hermandad mientras insiste en que su argumento es político, no religioso, y que El-Sayed siga respondiendo con la Constitución, y con la coalición que ha construido entre votantes árabe-estadounidenses, musulmanes, jóvenes y progresistas, además de las figuras del establishment demócrata que se han sumado a él desde las primarias. Sea cual sea el resultado, concluye el análisis de CNN, la carrera dejará cicatrices: se ha convertido en un debate más profundo que los choques normales entre republicanos y demócratas, y ha abierto un nuevo frente en una pregunta estadounidense perenne.
Abdul El-Sayed es el candidato demócrata al Senado de Estados Unidos por Michigan, exfuncionario de salud pública que ganó las primarias de agosto por un punto porcentual frente a la representante Haley Stevens. Si es elegido, sería el primer senador musulmán de Michigan en una carrera que se ha convertido en una prueba nacional del pluralismo religioso.
Mike Rogers es el candidato republicano, excongresista y veterano del Ejército de Estados Unidos. Sostiene que las asociaciones pasadas de El-Sayed, incluida la Hermandad Musulmana, plantean preguntas legítimas sobre sus lealtades, aunque dice que no difama al islam en general y que no habla por el presidente Trump.
El Artículo VI establece que "nunca se exigirá ninguna prueba religiosa como requisito para ningún cargo o confianza pública en Estados Unidos". La Primera Enmienda impide al Congreso establecer una religión o prohibir el libre ejercicio de la religión. Los académicos citados por CNN sostienen que tratar a un candidato musulmán como no apto por su fe equivale en la práctica a esa prueba.
En un mitin de Trump en Chillicothe, Ohio, el 28 de octubre, Moreno dijo que El-Sayed "no puede estar cerca de Washington, DC", cuestionó si entiende que los derechos vienen de Dios y que "Jesús vino aquí para nuestra salvación", y predijo que Rogers le daría "una paliza el martes".
Las elecciones de medio término son el martes 3 de noviembre de 2026. Una encuesta de CNN/SSRS publicada el jueves 29 de octubre daba a El-Sayed una ventaja sobre Rogers de 49% a 42% entre votantes probables en Michigan, y los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en todo el país para ganar el control del Senado.
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