Nvidia invertirá 3.000 millones de dólares en la oferta de acciones de Meta, anunciaron ambas compañías el martes 27 de octubre de 2026, profundizando una de las alianzas más importantes del auge de la inteligencia artificial. La inversión, confirmada en un comunicado de Nvidia, llega el mismo día en que Meta elevó su mayor recaudación de la historia a 97.500 millones de dólares para pagar los centros de datos, los chips y la energía que necesita para competir en IA.
El acuerdo vincula directamente al fabricante de chips más importante del mundo con uno de sus mayores clientes. El asistente Muse de Meta y su familia de modelos Muse ya funcionan sobre la infraestructura de Nvidia. Con la alianza ampliada, ambas empresas trabajarán más estrechamente para mejorar el rendimiento y reducir los costes, y podrían explorar además un trabajo conjunto en el marco OpenShell de Nvidia, incluido el despliegue seguro de software y una herramienta llamada Sentry para supervisar el comportamiento de los agentes de IA. Para los inversores, el anuncio llega en una semana de gran escrutinio: la Reserva Federal inicia el martes una reunión de dos días, Alphabet presenta resultados el miércoles y Amazon y Apple lo harán el jueves.
Reuters informó el martes que Nvidia y Meta se asociarían para ampliar su trabajo en el asistente Muse de Meta y la familia de modelos Muse. En un comunicado aparte, Nvidia confirmó la inversión de 3.000 millones de dólares en la oferta de acciones de Meta. El anuncio siguió a la decisión de Meta, ese mismo día, de elevar su recaudación a 97.500 millones de dólares, la mayor de su historia.
El desglose, según Reuters, muestra cómo Meta está financiando su expansión en IA. La empresa aumentó la oferta de acciones ordinarias anunciada el lunes de 22.500 a 25.000 millones de dólares, a 625,00 dólares por acción. También fijó el precio de 250 millones de acciones depositarias en 50 dólares por acción. En conjunto, las ofertas públicas rondan los 35.000 millones de dólares. Además, Meta planea un programa aparte de venta gradual de acciones por hasta 60.000 millones de dólares, mediante el cual una empresa vende acciones poco a poco a los precios vigentes en el mercado. Ese programa se lanzará después de que sus nuevas acciones sin voto de clase C empiecen a cotizar, previsiblemente en el primer trimestre de 2027, aunque Meta aún no ha cerrado su calendario ni sus condiciones.
La reacción del mercado fue prudente. Las acciones de Meta cayeron alrededor de un 1,4 por ciento en la negociación matinal del martes, mientras que las de Nvidia bajaron cerca de un 0,28 por ciento en la preapertura, según informes de mercado. La respuesta moderada encaja con un ánimo más amplio en Wall Street: los futuros del Dow Jones, el S and P 500 y el Nasdaq subieron el martes por la mañana, pero solo de forma modesta, mientras los inversores sopesaban un buen inicio de semana frente a la preocupación por las valoraciones elevadas y el gasto en IA financiado con deuda. El lunes, el S and P 500 había subido un 0,7 por ciento, el Nasdaq un 0,82 por ciento y el Dow un 0,28 por ciento, impulsados por la recuperación tecnológica tras la presentación de la oferta pública inicial de Anthropic.
La recaudación de Meta forma parte de una carrera de gasto que ha definido 2026. Las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en chips, centros de datos y energía, apostando a que los agentes y asistentes de IA se convertirán en la próxima gran plataforma. Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, ha gastado con fuerza para competir con OpenAI y Anthropic, y su consejero delegado, Mark Zuckerberg, ha situado la IA en el centro de la estrategia de la empresa.
Muse es central en ese plan. Lanzado el 8 de octubre de 2026, Muse es un asistente de IA que puede enviar correos electrónicos, vender un coche y reservar viajes de forma autónoma. Una versión básica está disponible gratis, mientras que Meta ofrece suscripciones de 20 y 100 dólares al mes para un uso más intensivo. Reuters ha descrito a Muse, conocido internamente como Hatch, como central en el plan de Zuckerberg de ofrecer una "superinteligencia personal" a los miles de millones de personas que usan a diario los servicios de Meta. Inspirado en el agente de código abierto OpenClaw, Muse puede acceder al correo electrónico, el calendario, los pagos, la salud, las compras y las aplicaciones del hogar inteligente del usuario, que puede revocar el acceso en cualquier momento.
Esa ambición es cara. Un asistente digital que lo hace todo consume mucha más computación que un chatbot, y cada tarea adicional significa más chips, más servidores y más electricidad. La respuesta de Meta ha sido captar capital a una escala sin precedentes, aun cuando los analistas advierten de que los retornos del gasto en IA todavía no están probados. A principios de octubre, la empresa ya era protagonista de una recaudación de 95.000 millones de dólares, y el aumento del martes a 97.500 millones subraya lo rápido que crecen las cifras.
Nvidia ocupa el centro de esta economía. Sus procesadores gráficos impulsan la mayoría de los modelos de IA más importantes del mundo, y entre sus clientes están Meta, Microsoft, Amazon, Alphabet y OpenAI. Por eso una inversión de 3.000 millones de dólares de Nvidia en Meta importa más allá de su tamaño: el proveedor es ahora también accionista del cliente, difuminando la línea entre vendedor e inversor.
La alianza ampliada cubre el asistente Muse y la familia de modelos Muse, que funcionan sobre la infraestructura de Nvidia. Ambas empresas dijeron que trabajarán más estrechamente para mejorar el rendimiento y reducir los costes, una prioridad mientras Meta intenta que un agente con un alto consumo de computación sea asequible a gran escala. También podrían explorar un trabajo conjunto más amplio en el marco OpenShell de Nvidia, incluido su uso para desplegar software de forma segura y una herramienta llamada Sentry para supervisar cómo se comportan los agentes de IA.
Ese trabajo de seguridad importa porque Muse está diseñado para actuar, no solo para responder. A diferencia de un chatbot que redacta una respuesta, un agente puede enviar un correo, mover dinero, reservar un viaje o cambiar un calendario. Cuando un agente tiene acceso al correo, los pagos, la salud y los sistemas del hogar inteligente, los errores tienen consecuencias reales, y reguladores, usuarios y empresas observan con atención cómo se construyen las salvaguardas. Una alianza que une al agente de Meta con las herramientas de despliegue y supervisión de Nvidia es, en parte, una respuesta a esa preocupación.
La inversión de 3.000 millones también encaja en un patrón de la industria de la IA. Los proveedores de chips han financiado cada vez más la expansión de sus mayores clientes, ya sea mediante inversión directa, empresas conjuntas o acuerdos de suministro y alquiler a largo plazo. En el caso de Meta, Nvidia, Advanced Micro Devices y Broadcom mostraron juntas un interés de hasta 5.000 millones de dólares en acciones de clase A. Los 3.000 millones de Nvidia son la parte confirmada de ese interés hasta ahora.
Los analistas de William Blair, citados por Reuters, dijeron que los inversores seguirían cuestionando la financiación. "Esperamos que los inversores sigan cuestionando la financiación y la posibilidad de futuras ampliaciones de capital", escribieron los analistas en una nota. "En general, creemos que la financiación refuerza tanto la confianza de Meta en los retornos a largo plazo de la inversión en IA como la naturaleza cada vez más intensiva en capital de aprovechar esa oportunidad".
La prudencia refleja un debate que recorre los mercados desde hace semanas. Por un lado, los defensores sostienen que la infraestructura de IA es una construcción única en una generación y que las empresas que inviertan poco ahora perderán la carrera por la plataforma. Por otro, los escépticos señalan el aumento de la deuda, el enorme gasto de capital y los ingresos inciertos, y preguntan si la industria se está financiando a sí misma en círculo: los fabricantes de chips invierten en clientes, los clientes compran chips y ambos informan de un crecimiento que depende del otro.
Los comentaristas de mercado señalaron la misma tensión el martes por la mañana. Los futuros subieron, pero las ganancias fueron modestas, y las acciones tecnológicas que habían repuntado el lunes perdieron algo de impulso ante la preocupación por los niveles de deuda. La reunión de la Reserva Federal, que empieza el martes con una decisión prevista para el miércoles, añade otra capa de incertidumbre: se espera que los tipos se mantengan, con solo alrededor de un 10 por ciento de probabilidad de subida según los operadores, pero se vigilará la inflación y la senda de los tipos hasta fin de año.
El acuerdo entre Nvidia y Meta importa por tres razones. Primero, muestra que el gasto en IA no se está frenando, aun cuando los inversores se ponen nerviosos. Meta está captando casi 100.000 millones de dólares solo en acciones, y Nvidia está dispuesta a poner 3.000 millones de su propio dinero detrás de esa apuesta. Esa es una fuerte señal de confianza desde dentro de la industria, aunque la reacción del precio de la acción fuera moderada.
Segundo, plantea una cuestión de gobierno corporativo que acompañará al auge de la IA. Cuando los proveedores financian a los clientes y los pedidos de los clientes impulsan los beneficios de los proveedores, resulta más difícil saber dónde termina la demanda real y dónde empieza la demanda financiada. Analistas, auditores y reguladores observarán si estos acuerdos se comunican con claridad y si crean riesgos en caso de que una parte de la cadena falle.
Tercero, condiciona el producto de consumo que millones de personas podrían usar pronto. Si Muse tiene éxito, el asistente de Meta podría convertirse en la forma en que muchas personas gestionan el correo, los viajes, las compras y los dispositivos del hogar, todo funcionando con hardware de Nvidia. El trabajo de la alianza en rendimiento, coste y seguridad afectará, por tanto, no solo a los balances de dos empresas, sino a la experiencia diaria de usar un agente de IA.
La prueba inmediata llega esta semana. Alphabet y Microsoft presentan el miércoles los resultados del trimestre de septiembre, seguidos por Amazon el jueves, y los inversores buscarán pruebas de que el gasto en IA se está convirtiendo en ingresos, o al menos en planes creíbles para generarlos. La propia Meta también deberá responder preguntas sobre su recaudación, su orientación de gasto de capital y el camino para las suscripciones de Muse.
Más adelante, el programa de venta gradual de acciones de clase C de Meta está previsto para el primer trimestre de 2027, una vez que las nuevas acciones empiecen a cotizar. El calendario y las condiciones aún no están cerrados, y la empresa será juzgada por cómo despliega el capital: si los centros de datos entran en servicio a tiempo, si Muse gana usuarios de pago y si los costes por tarea caen como promete la alianza con Nvidia.
La inversión de 3.000 millones de Nvidia también será observada por lo que señala sobre la estrategia del fabricante de chips. Un proveedor que invierte en sus clientes apuesta a que la expansión de la IA continúa y a que su hardware sigue en el centro de ella. Si la demanda se enfría o si los rivales ganan terreno, esa apuesta se pondrá a prueba. Por ahora, sin embargo, el mensaje del martes es claro: ambas empresas se atan más estrechamente, y la carrera de la IA se está volviendo más cara, no menos.
Nvidia anunció el martes 27 de octubre de 2026 que invertirá 3.000 millones de dólares en la oferta de acciones de Meta.
Nvidia y Meta ampliarán su trabajo en el asistente Muse de Meta y la familia de modelos Muse, que funcionan sobre la infraestructura de Nvidia, trabajando más estrechamente para mejorar el rendimiento y reducir los costes, y posiblemente explorando más trabajo en el marco OpenShell de Nvidia.
Meta elevó su mayor recaudación de acciones de la historia a 97.500 millones de dólares, incluidos unos 35.000 millones en ofertas públicas y un programa previsto de venta gradual de hasta 60.000 millones en nuevas acciones sin voto de clase C.
Las acciones de Meta cayeron alrededor de un 1,4 por ciento en la negociación matinal del martes, mientras los inversores sopesaban la dilución de la gran venta de acciones y la preocupación más amplia por el gasto en IA financiado con deuda, aun cuando la recaudación señalaba confianza en la inversión en IA.
Muse es el asistente de IA de Meta, lanzado el 8 de octubre de 2026, que puede enviar correos electrónicos, vender un coche y reservar viajes de forma autónoma. Una versión básica es gratis, con suscripciones de 20 y 100 dólares al mes para un uso más intensivo.
Cobertura relacionada en US News Pulse: la recaudación de 95.000 millones de Meta y el día de gasto en IA de 198.000 millones, la prueba de resultados de las grandes tecnológicas para Alphabet, Amazon y Apple y la salida a bolsa de Anthropic y su prueba de valoración de 2 billones.
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