La carrera al Senado en Ohio está empatada a menos de una semana de las elecciones. Una nueva encuesta de Suffolk University/USA TODAY Ohio Network, publicada el 28 de octubre, sitúa al exsenador Sherrod Brown por delante del senador en ejercicio Jon Husted por 47% a 44%, una ventaja dentro del margen de error de la encuesta, de más o menos 4,4 puntos porcentuales. Con los candidatos de terceros partidos sumando un 3% combinado y los votantes independientes inclinándose claramente por Brown, la contienda por los dos años restantes del antiguo escaño en el Senado del vicepresidente JD Vance es, en palabras del encuestador, un partido abierto para cualquiera.
La carrera al Senado en Ohio se ha convertido en una de las contiendas más caras y seguidas de las elecciones intermedias de 2026, y esta fotografía de la última semana explica por qué ninguna campaña puede sentirse cómoda. Brown, el demócrata que representó a Ohio en el Senado entre 2007 y 2025, intenta recuperar un escaño que perdió en 2024. Husted, el republicano nombrado para el puesto en enero de 2025 después de que Vance se convirtiera en vicepresidente, intenta conservarlo en su primera elección para el cargo. El ganador ayudará a decidir qué partido controla el Senado durante el resto del mandato del presidente Donald Trump.
La encuesta de Suffolk, publicada el 28 de octubre, muestra a Brown y Husted prácticamente empatados en la parte alta de la papeleta. La ventaja de tres puntos de Brown es menor que el margen de error de la encuesta, lo que significa que el sondeo no puede distinguir un liderazgo de Brown de un empate técnico. Esa es la conclusión central: después de meses de campaña y cientos de millones de dólares en publicidad, la elección especial al Senado en Ohio entra en sus últimos días sin un líder claro.
Los candidatos menores importan precisamente porque el margen es tan estrecho. El libertario Bill Redpath obtiene 1,6% y el independiente Greg Levy, descrito en el informe del Dispatch como socialista, también obtiene 1,6%. Juntos suman alrededor del 3% de los votantes probables, tanto como la ventaja de Brown sobre Husted. En una carrera decidida por uno o dos puntos, adónde vayan esos votantes, o si votan en absoluto, podría ser decisivo.
Los grupos externos ya intentan moldear ese pequeño grupo. Según los registros de la Comisión Federal Electoral citados por USA TODAY Ohio Network, una organización respaldada por republicanos ha gastado más de 2,2 millones de dólares para impulsar a Levy. Por separado, Principled Patriots PAC, que los registros de la FEC vinculan con la organización sin fines de lucro demócrata Rapid Resist Action, envió mensajes de texto promoviendo a Redpath frente a Husted, según una captura de pantalla obtenida por la oficina estatal. La campaña de Levy calificó el esfuerzo de "altamente antidemocrático". Ninguna de estas maniobras es ilegal en sí misma —los grupos externos promueven habitualmente a candidatos menores—, pero ambas muestran lo valioso que se ha vuelto un solo punto porcentual en Ohio.
La recta final es también una batalla de figuras de apoyo. El expresidente Barack Obama encabezó un mitin en Cleveland a favor de Brown y de la candidata demócrata a gobernadora Amy Acton, mientras el presidente Donald Trump tenía previsto realizar su tercer viaje a Ohio el 28 de octubre. La carrera al Senado quedó en segundo plano en los últimos días frente a la contienda por la gobernación, después de que el republicano Vivek Ramaswamy emitiera un anuncio con la madre distanciada de Acton. Pero, como señala el Dispatch, lo que está en juego en la carrera al Senado no ha cambiado en absoluto.
Se trata de una elección especial, no de un mandato ordinario de seis años en el Senado. Vance fue elegido para el escaño en 2022 y renunció en enero de 2025 para convertirse en vicepresidente. El gobernador Mike DeWine nombró a Husted, entonces su vicegobernador, para el puesto el 17 de enero de 2025. El ganador del 3 de noviembre de 2026 completará el mandato que Vance ganó en 2022, que se extiende hasta el 3 de enero de 2029. Es la primera elección especial al Senado de Estados Unidos en Ohio desde 1954.
Los dos candidatos principales difícilmente podrían ser más distintos en su perfil. Brown, demócrata, cumplió tres mandatos en el Senado, desde 2007 hasta su derrota en 2024, y construyó su reputación en torno a la manufactura, el comercio y los intereses de los trabajadores. Husted, republicano, fue secretario de Estado de Ohio entre 2011 y 2019 y vicegobernador entre 2019 y 2025, tras mandatos anteriores en la Cámara estatal y el Senado estatal. Se presentó sin oposición a la nominación republicana; Brown ganó la nominación demócrata frente a una oposición mínima.
La analista del Cook Political Report Jessica Taylor ha señalado la dinámica inusual: Brown, el aspirante, funciona más como el titular en esta carrera, porque los votantes de Ohio lo conocen por sus 18 años en el Senado, mientras Husted, el titular nombrado, es comparativamente nuevo en el escenario estatal en este cargo. Husted ganó elecciones estatales como secretario de Estado, pero lo hizo en los años fuertemente republicanos de 2010 y 2014, un clima político muy distinto del de unas elecciones intermedias en las que el partido del presidente suele enfrentar vientos en contra.
Las encuestas anteriores contaban una historia similar de una carrera ajustada con una ligera ventaja de Brown. Una encuesta de CNN/SSRS a principios de octubre situaba a Brown por delante 49% a 43%, y una encuesta de Marist a finales de septiembre lo situaba por delante 51% a 43%. Otras encuestas han mostrado márgenes más estrechos o un liderazgo de Husted dentro del margen de error. El hilo conductor es la constancia: ninguna encuesta ha dado a ningún candidato una ventaja dominante, y el resultado de Suffolk publicado el 28 de octubre encaja exactamente en ese patrón.
Si un número explica la carrera al Senado en Ohio, es el voto independiente. Brown gana entre los votantes independientes por 52% a 24% en la nueva encuesta de Suffolk, un margen de 28 puntos que empequeñece su ventaja general de tres puntos. Esa brecha es la razón por la que Brown lidera en absoluto, porque Husted es evidentemente más fuerte entre los votantes partidistas. También es la razón por la que la campaña de Husted aún tiene un camino: si suficientes independientes se inclinan por Redpath o Levy, o se quedan en casa, el déficit de Husted se reduce rápidamente.
David Paleologos, director del Centro de Investigación Política de Suffolk, lo expresó con franqueza en el informe del Dispatch: "En unas elecciones generales en cualquier lugar, especialmente en Ohio, son realmente los independientes quienes van a determinar el resultado. Pero si una parte de esos independientes vota por terceros partidos, va a ser cada vez más difícil recuperarlos". Esa es la aritmética con la que trabajan ambas campañas en los últimos días: Brown debe mantener su ventaja entre independientes, y Husted debe arrebatarle una parte suficiente, o beneficiarse de las deserciones hacia terceros, para cerrar una brecha de tres puntos.
Las entrevistas con votantes en el informe del Dispatch muestran por qué ese bloque independiente es tan difícil de mover. Brenda Dorst, de 60 años, del sureste de Ohio, que planea votar por Husted, dijo que solía votar demócrata pero ahora siente que el partido se ha ido demasiado a la izquierda: "Solo sé que la izquierda está tan a la izquierda que no puedo arriesgarme con una persona demócrata ahora mismo. Solía ser demócrata, siempre voté por demócratas. Pero esto se ha vuelto demasiado loco". Hunter Morris, de 22 años, de Alliance, se inclina en la dirección opuesta: cree que los demócratas podrían haber elegido un candidato mejor que Brown y encuentra a Brown insuficientemente progresista en algunos temas, pero llama a Husted un "conservador genérico" que seguirá apoyando la agenda de Trump. "Conozco a Brown en el sentido de que representa una sensación de normalidad", dijo Morris. "Confío en él hasta cierto punto". Ningún votante suena entusiasta; ambos suenan decididos. Esa es la textura de una carrera decidida por la participación, no por la persuasión, en su última semana.
Las propias campañas aún no han respondido en detalle a los nuevos números de Suffolk en la información disponible al momento de la publicación, pero el gasto externo cuenta su propia historia. Un grupo respaldado por republicanos que gasta más de 2,2 millones de dólares para impulsar a un candidato independiente socialista no es el movimiento de una campaña segura de la victoria; es el movimiento de una campaña que busca uno o dos puntos en los márgenes. Lo mismo ocurre con los mensajes vinculados a demócratas que promueven al libertario. Ambos bandos juegan por el mismo 3%.
La campaña de Levy, al menos, ha reaccionado, calificando el esfuerzo por impulsar su candidatura de "altamente antidemocrático". La queja tiene dos filos en la política de Ohio: los candidatos menores suelen agradecer la atención y el dinero, pero rara vez agradecen la sugerencia de que están siendo utilizados como saboteadores. Si los votantes castigan esa percepción o la ignoran solo se verá en el resultado final.
La valoración de Paleologos es lo más parecido a un veredicto neutral disponible: la carrera está abierta para cualquiera, los independientes la decidirán, y el voto por terceros partidos hace más difícil, no más fácil, la tarea de Husted. Ese marco también explica por qué los partidos nacionales han invertido tanto dinero en Ohio. Los demócratas necesitan arrebatar cuatro escaños republicanos para reclamar la cámara durante el resto del mandato de Trump, y Ohio —un estado que Trump ganó por unos 11 puntos en 2024— es a la vez una posibilidad remota y una necesidad en ese cálculo. Los republicanos, por su parte, no pueden permitirse perder un escaño en un estado que su presidente ganó con comodidad, especialmente uno dejado vacante por el vicepresidente.
La carrera al Senado en Ohio importa por tres razones más allá del propio Ohio. Primero, el control del Senado. Con la cámara estrechamente dividida, un solo escaño puede determinar si los nombramientos y la legislación del presidente avanzan o se estancan. Una victoria de Brown acercaría a los demócratas un paso más hacia la mayoría; una victoria de Husted preservaría un cortafuegos republicano en un estado que el partido espera conservar.
Segundo, la carrera es una prueba de si un exsenador puede lograr una remontada en un estado que se ha movido hacia la derecha. Brown está, en palabras del Crystal Ball de Sabato citadas en coberturas anteriores del Dispatch, entre la minoría de exsenadores desde 1946 que buscan regresar tras perder una reelección. Si gana, sugerirá que la marca personal y un historial en empleo y comercio aún pueden superar el partidismo nacional en unas intermedias. Si pierde, sugerirá que ni siquiera el demócrata más conocido de Ohio puede vencer la inclinación republicana del estado en una carrera federal.
Tercero, el dinero. Las campañas y sus aliados ya habían gastado o reservado más de 379 millones de dólares en publicidad en Ohio a finales de septiembre, según cifras de AdImpact citadas en informes anteriores del Dispatch, y el total solo ha crecido desde entonces. Solo los super PAC de la industria de las criptomonedas han dirigido decenas de millones de dólares a la carrera al Senado. Cualquiera que sea el resultado, Ohio 2026 quedará como una de las carreras al Senado más caras de la historia estadounidense, y como un caso de estudio sobre si ese dinero mueve votos o apenas mueve el margen en un punto.
La votación anticipada ya está en marcha en Ohio y se extiende hasta el 30 de octubre. El día de las elecciones es el martes 3 de noviembre de 2026. Trump tiene previsto hacer campaña en Ohio el 28 de octubre, su tercer viaje al estado este mes, y se espera que ambas campañas dediquen los últimos días a la movilización: Brown en las áreas metropolitanas de Cleveland, Columbus y Cincinnati, y Husted en los condados más rurales y de tendencia republicana del estado.
Hay que observar tres cosas en los últimos días. Primero, si alguna encuesta nueva mueve la carrera fuera del margen de error: una ventaja de cinco puntos o más para cualquiera de los candidatos sería la primera ruptura real de la campaña. Segundo, si el voto por terceros partidos se mantiene en 3% o se desploma, como suele ocurrir con el apoyo a candidatos menores cuando los votantes realmente emiten su voto. Tercero, la composición del voto anticipado: en los primeros días de votación anticipada en persona, los demócratas representaron una proporción mayor de votantes anticipados que los republicanos, una reversión respecto a 2024, aunque los votos anticipados no son resultados finales. Si ese patrón se mantiene, favorece a Brown; si la participación republicana repunta el propio día de las elecciones, como ocurrió en 2024, favorece a Husted.
El resultado, cuando se conozca, será ajustado. En una carrera en la que la última encuesta muestra una ventaja de tres puntos dentro de un margen de error de 4,4 puntos, y en la que el 3% está con candidatos que no pueden ganar, el pronóstico honesto es el que dio Paleologos: un partido abierto para cualquiera, decidido por los independientes, en los últimos días.
Sherrod Brown lidera a Jon Husted 47% a 44% en la encuesta de Suffolk University/USA TODAY Ohio Network publicada el 28 de octubre de 2026, una ventaja dentro del margen de error de 4,4 puntos, por lo que la carrera está efectivamente empatada.
El día de las elecciones es el martes 3 de noviembre de 2026. La votación anticipada se extiende hasta el 30 de octubre. El ganador ejercerá los dos años restantes del mandato de JD Vance en el Senado, que termina el 3 de enero de 2029.
JD Vance renunció a su escaño en el Senado en enero de 2025 para convertirse en vicepresidente. El gobernador Mike DeWine nombró a Jon Husted para el puesto, y la ley de Ohio exige una elección especial para cubrir el resto del mandato.
El libertario Bill Redpath y el independiente Greg Levy obtienen cada uno 1,6% en la nueva encuesta de Suffolk. Su 3% combinado podría decidir una carrera tan ajustada.
Brown lidera entre los independientes 52% a 24% en la encuesta de Suffolk. Como los votantes partidistas se cancelan en gran medida entre sí, el bloque independiente —y si parte de él se inclina por candidatos de terceros— probablemente decidirá al ganador.
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