
Un adolescente de 15 años será juzgado como adulto después de que 11 personas resultaran heridas por disparos cerca del estadio Bragg Memorial de la Universidad Florida A&M tras el partido de homecoming, informó la policía de Tallahassee el lunes, en un tiroteo en Florida A&M que convirtió un fin de semana de celebración en una noche de miedo. Seis de los heridos eran menores de edad y la víctima más joven tenía solo 11 años.
Anthony Rivers III, de 15 años, fue detenido el domingo y enfrenta 11 cargos de intento de asesinato en segundo grado y un cargo de posesión de un arma de fuego siendo delincuente juvenil, según el Departamento de Policía de Tallahassee. En una breve audiencia judicial el lunes, un juez ordenó que permaneciera bajo custodia, y el fiscal estatal Jack Campbell dijo que la fiscalía trasladará el caso a un tribunal de adultos.
El tiroteo estalló alrededor de las 8 p.m. del sábado cerca de la esquina de las calles Perry y Manatee, junto al estadio Bragg Memorial en Tallahassee, solo horas después del partido de homecoming de Florida A&M. Florida A&M perdió ese partido ante la Universidad de Arkansas-Pine Bluff por 31-28, y las calles alrededor del estadio estaban llenas de personas que salían del partido y de la celebración de homecoming.
La policía dijo que antes de los disparos hubo un altercado físico entre personas que se conocían. Los investigadores creen que la disputa fue aislada, entre pocas personas, pero los disparos alcanzaron a una multitud que no tenía un lugar fácil por donde huir. Once personas fueron alcanzadas por balas. Una abuela de una de las víctimas resultó herida mientras corría, lo que elevó a 12 el número total de heridos.
La zona estaba tan concurrida que las ambulancias no podían pasar, dijo el jefe de policía Lawrence Revell. Los agentes llevaron a los heridos entre la multitud hasta los vehículos de emergencia para trasladarlos a hospitales. El domingo, la policía informó que seis personas estaban hospitalizadas, incluida una en estado crítico, y que cinco habían recibido el alta. Al menos tres víctimas sufrieron heridas graves, según las autoridades.
Una cámara de vigilancia captó parte del tiroteo, dijo Campbell, pero los investigadores buscan más videos y quieren hablar con testigos para reconstruir exactamente lo ocurrido. Videos compartidos en redes sociales mostraron a personas huyendo aterrorizadas cuando la celebración se deshizo.
El homecoming de la Universidad Florida A&M, una universidad históricamente negra en Tallahassee, es uno de los fines de semana más importantes del año para la institución y la comunidad. Los exalumnos regresan, las familias se reúnen y el partido de fútbol americano atrae a una gran multitud que llena las calles alrededor del estadio mucho después del pitido final.
Esa magnitud es parte de por qué el tiroteo del sábado fue tan peligroso. Cuando sonaron los disparos, las víctimas no estaban en una calle vacía. Estaban entre familias, estudiantes y visitantes que salían de una celebración, y la policía dijo que la propia multitud ralentizó la respuesta de emergencia. Los agentes a pie tuvieron que sacar a los heridos porque los vehículos no podían llegar hasta ellos.
La Universidad Florida A&M pidió a su comunidad universitaria que se mantuviera alejada de la zona tras el tiroteo. La universidad describió el tiroteo como ocurrido cerca del campus y dijo que el campus en sí permanecía seguro. Añadió: "Nuestros corazones están con las víctimas y todos los afectados por el incidente de esta noche en Perry Street".
El caso también llega en medio de un debate nacional sobre adolescentes, armas y responsabilidad. Juzgar a un joven de 15 años como adulto es una decisión importante, que significa que podría enfrentar penas de adulto si es declarado culpable. Al mismo tiempo, la policía ha subrayado que la investigación aún está en sus primeras etapas: la orden de arresto y la declaración jurada fueron selladas a petición policial, los registros judiciales no mostraban de inmediato si Rivers tiene abogado, y los detectives no han descrito públicamente un motivo más allá de la pelea previa al tiroteo.
Según el Departamento de Policía de Tallahassee, la secuencia comenzó con una pelea, no con un ataque planificado contra la multitud. Las personas involucradas en el altercado se conocían, dijo la policía, y la disputa fue entre un pequeño número de personas. "En esta etapa de la investigación, ninguna de las víctimas parece haber sido el objetivo previsto", dijo Revell.
Ese detalle importa para entender el tiroteo. No hace menos graves las heridas, ni responde cómo un adolescente llegó a tener un arma en una celebración concurrida de homecoming. Pero sí explica por qué la policía sigue buscando a otras personas que pudieron estar involucradas y por qué dice que son posibles más detenciones a medida que avanza la investigación.
Los detectives detuvieron a Rivers el domingo, un día después del tiroteo. Luego compareció por primera vez ante un tribunal el lunes, donde el juez Andrew T. Sheeran ordenó que permaneciera en detención segura y sin contacto con las víctimas mientras el caso está pendiente. La fiscalía pedirá trasladar el caso a un tribunal de adultos, confirmó Campbell.
"Lo que debería haber sido un fin de semana de celebración en nuestra comunidad se convirtió en cambio en una noche de miedo y violencia para las víctimas y sus familias", dijo el jefe de policía Lawrence Revell en un comunicado al anunciar la detención.
"Aunque esta detención marca un paso importante, nuestro trabajo está lejos de terminar", añadió Revell. "Seguimos comprometidos a hacer que los responsables rindan cuentas y a dar respuestas a cada familia afectada por esta tragedia".
El mensaje de la Universidad Florida A&M a su comunidad fue más breve y se centró en las víctimas. "Nuestros corazones están con las víctimas y todos los afectados por el incidente de esta noche en Perry Street", dijo la universidad, mientras pedía a la gente que se mantuviera alejada de la zona en las horas posteriores.
Campbell, el fiscal estatal, fue prudente sobre lo que podía decir públicamente, señalando que el juez había sellado la orden de arresto y la declaración jurada. Confirmó los cargos y el plan de procesar a Rivers como adulto, y pidió testigos y videos que pudieran ayudar a los investigadores a reconstruir los momentos previos y durante el tiroteo.
El tiroteo importa en primer lugar por quién resultó herido. Seis niños estaban entre las víctimas y el más joven tenía 11 años. Una celebración de homecoming se supone un evento familiar, y el hecho de que niños quedaran atrapados en disparos que la policía dice que no iban dirigidos a ellos muestra con qué rapidez una disputa privada puede convertirse en una tragedia pública cuando hay un arma en una multitud.
Importa en segundo lugar por la decisión de juzgar a un joven de 15 años como adulto. Esa elección marcará el futuro del adolescente, las penas que podría enfrentar y el debate público que seguirá. Quienes apoyan el enjuiciamiento como adulto en casos graves argumentan que la gravedad de herir a 11 personas lo exige. Otros preguntarán si un adolescente debe ser juzgado en el sistema de adultos y si los adultos y los sistemas a su alrededor no lograron evitar que tuviera un arma.
Importa en tercer lugar por lo que dice sobre la seguridad en grandes reuniones públicas. Universidades, ciudades y departamentos de policía en todo Estados Unidos planifican habitualmente para multitudes en partidos de fútbol americano, festivales y fines de semana de homecoming. El tiroteo del sábado, y la dificultad que tuvieron las ambulancias para llegar a las víctimas entre la multitud, alimentarán esas discusiones de planificación en Tallahassee y más allá.
Los investigadores seguirán recopilando videos, entrevistando testigos y comprobando si alguien más estuvo involucrado en la pelea o en el tiroteo. La policía ha dicho explícitamente que son posibles más detenciones, por lo que la detención de Rivers podría no ser el último paso de la investigación.
En el tribunal, la fiscalía pedirá trasladar el caso a un tribunal de adultos, donde Rivers enfrentará 11 cargos de intento de asesinato en segundo grado y el cargo por arma de fuego. Futuras audiencias abordarán la representación legal, la orden y la declaración selladas, y si permanece bajo custodia mientras avanza el caso. No se ha anunciado fecha de juicio.
Para las víctimas, los próximos pasos son médicos y personales. Varias personas seguían hospitalizadas el domingo, incluida una en estado crítico, y las familias esperarán actualizaciones que la policía aún no ha publicado por completo. Florida A&M y la comunidad de Tallahassee también enfrentarán el trabajo más largo de recuperar la confianza en los fines de semana de homecoming, que están pensados para reunir a la gente, no para hacerla correr en busca de seguridad.
Once personas fueron alcanzadas por disparos y una duodécima resultó herida al huir, según la policía de Tallahassee. Seis de los heridos eran menores de edad.
Anthony Rivers III, de 15 años, fue detenido el domingo. Enfrenta 11 cargos de intento de asesinato en segundo grado y un cargo de posesión de un arma de fuego siendo delincuente juvenil.
Sí, según el fiscal estatal Jack Campbell, quien dijo que la fiscalía trasladará el caso a un tribunal de adultos. Un juez ordenó que Rivers permanezca bajo custodia en su primera audiencia del lunes.
El tiroteo ocurrió alrededor de las 8 p.m. del sábado cerca de las calles Perry y Manatee, junto al estadio Bragg Memorial en Tallahassee, horas después del partido de homecoming de Florida A&M contra Arkansas-Pine Bluff.
La policía dice que no. Los investigadores creen que primero hubo una pelea entre personas que se conocían y que ninguna víctima parece haber sido el objetivo previsto. Son posibles más detenciones.
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