
En Queen Creek, Arizona, la factura de agua de Queen Creek se ha convertido en la señal más clara de que la era del agua barata en el suroeste está llegando a su fin. Ron Rios valora la piscina de su jardín, que hace soportable el calor de Arizona cuando el termómetro supera los 100 grados Fahrenheit, pero se enfureció al saber que su factura en este suburbio de Phoenix, en rápido crecimiento, podría subir de unos $130 al mes hasta, con el tiempo, más de $500 al mes. Los líderes locales dicen que el aumento es el precio de asegurar un suministro de agua para los próximos 100 años, mientras el río Colorado se reduce y la ciudad sigue creciendo.
La historia, publicada por The Washington Post, ha tenido eco mucho más allá de un suburbio. Queen Creek es una de las ciudades de más rápido crecimiento de Estados Unidos, y su dilema lo comparten comunidades de todo el árido suroeste: cómo seguir creciendo cuando el agua que hizo posible ese crecimiento es cada vez más escasa y más cara. La respuesta de la ciudad es una nueva tarifa específica de recursos hídricos, una audiencia pública el 18 de noviembre de 2026 y una apuesta histórica por agua subterránea milenaria del valle de Harquahala, al oeste de Phoenix.
El concejo municipal de Queen Creek ha avanzado en un proceso formal para crear una tarifa específica de recursos hídricos. En una reunión del 2 de septiembre, el personal presentó una tarifa recomendada de $3.07 por cada 1,000 galones de consumo medido, según la ciudad y The Arizona Republic. El director de finanzas, Scott McCarty, dijo al concejo que el cliente residencial medio podría pagar hasta $30.70 más al mes, y que los clientes que reciben servicios de aguas residuales de Queen Creek obtendrían un crédito que reduciría el impacto a $18.42 al mes para un hogar de 10,000 galones.
La ciudad también podría aplicar cinco aumentos adicionales escalonados en los próximos cinco años, dijo McCarty en la presentación del 2 de septiembre, un diseño pensado para ayudar a los clientes a adaptarse mientras Queen Creek recupera sus costes con el tiempo. El concejo debía estudiar un aviso de intención sobre la tarifa el 16 de septiembre, con una audiencia pública el 18 de noviembre de 2026 y la fecha de entrada en vigor más temprana en enero de 2027, según la ciudad. Los vecinos han sido invitados a jornadas de puertas abiertas durante el otoño, incluidas sesiones el 28 de octubre y el 17 de noviembre, antes de esa audiencia.
El reportaje de The Washington Post, publicado el 25 de octubre y titulado "Cheap water is over" ("Se acabó el agua barata"), puso rostro humano a las cifras. Rios, cuya piscina ayuda a su familia a soportar veranos que superan habitualmente los 100 grados, reaccionó con furia ante la perspectiva de una factura superior a $500 al mes. El director de servicios públicos, Marc Skocypec, resumió la postura de la ciudad en los mismos términos rotundos al decir al Post: "Cheap water is over" ("Se acabó el agua barata"). Los líderes locales dijeron al periódico que la inversión era necesaria para financiar un trabajo amplio que asegure el suministro de la ciudad para el próximo siglo, mientras el río Colorado sigue menguando.
La historia del agua de Queen Creek comienza con la ley de aguas subterráneas de Arizona. La Ley de Gestión de Aguas Subterráneas de Arizona de 1980 exige reponer cada galón de agua bombeado, y casi todos los clientes de Queen Creek están inscritos en el CAGRD, el Distrito de Reposición de Aguas Subterráneas de Arizona Central, para gestionar esa reposición. Los clientes inscritos pagan una cuota anual de afiliación en su factura del impuesto sobre la propiedad, más una tarifa según el agua consumida el año anterior.
Desde 2018, el concejo municipal ha aplicado créditos de aguas subterráneas por el importe máximo permitido para reducir esas cuotas del CAGRD, ahorrando $71 millones a los clientes, según la ciudad. Pero las autoridades describen ese subsidio como una medida provisional que no puede continuar indefinidamente, porque las tarifas del CAGRD han subido y se prevé que sigan subiendo. La nueva tarifa de recursos hídricos sustituiría la cuota del CAGRD en las facturas del impuesto sobre la propiedad, incluido el importe que la ciudad ha estado compensando en nombre de los clientes desde 2018, y financiaría en su lugar suministros a largo plazo, infraestructuras relacionadas, la reposición restante y programas de recursos hídricos.
La pieza central de ese plan a largo plazo es Harquahala. En 2025, Queen Creek realizó lo que la ciudad llama una inversión histórica, asegurando 1.7 millones de acres-pie de agua del valle de Harquahala, una cuenca estatal designada para el almacenamiento y transporte de agua al oeste de Phoenix. Un acre-pie equivale aproximadamente a la cantidad de agua que usan tres viviendas unifamiliares en un año, según el Departamento de Recursos Hídricos de Arizona. La ciudad fue la primera entidad en comprar esta agua para su transporte, consiguiéndola a la tarifa más baja, y dice que el suministro es a prueba de sequía y durará 100 años. El agua viajará por el canal existente del Proyecto de Arizona Central, que discurre al norte del valle de Harquahala y pasa por el borde oriental de Queen Creek.
El cambio ha transformado la cartera de la ciudad. En 2018, Queen Creek obtenía alrededor del 90 por ciento de su agua del bombeo de aguas subterráneas. Hoy, según las estadísticas municipales recogidas por The Arizona Republic, obtiene alrededor del 6 por ciento del bombeo local, el 68 por ciento de Harquahala, el 16 por ciento de aguas residuales tratadas y el 10 por ciento del río Colorado. Esa baja dependencia del río es deliberada: la ciudad planificó recortes del Proyecto de Arizona Central del 30 al 50 por ciento antes de que se anunciaran los recortes federales, y ahora describe su suministro como seguro, fiable y no sujeto a recortes.
La distinción más importante de esta historia es la que existe entre la tarifa del primer año y la factura a largo plazo. En el primer año, las propias cifras de la ciudad sitúan el impacto residencial en $30.70 al mes para un hogar que usa 10,000 galones, o $18.42 con el crédito del 40 por ciento por aguas residuales para clientes residenciales. La cifra de $500 del reportaje del Post es una perspectiva a más largo plazo para un hogar de alto consumo, como uno con piscina, una vez que se sumen los aumentos escalonados de los próximos cinco años y más allá a los cargos existentes. La ciudad no ha publicado una única cifra oficial de "factura de $500", y las facturas reales de los vecinos variarán según el consumo medido, el tipo de cuenta y los créditos.
Otros dos cargos añaden confusión. Queen Creek ya aprobó un aumento separado del 15 por ciento en las tarifas de agua que entró en vigor el 27 de agosto de 2025, el primer ajuste de tarifas residenciales en más de 15 años, de unos $3 a $6 al mes para la mayoría de los hogares. Ese aumento cubre infraestructuras, operaciones y el aumento de los costes de suministro renovable, y es distinto de la nueva tarifa de recursos. Por separado, el concejo estudia aumentar las tarifas de capacidad de agua para nuevos desarrollos, cargos únicos que pagan los promotores y no los clientes actuales, con una audiencia también fijada para el 18 de noviembre y una posible fecha de entrada en vigor el 21 de diciembre de 2026.
Para los hogares, la cuestión práctica es el consumo. Un hogar que usa 10,000 galones afronta la cifra de $30.70; una vivienda mayor con piscina, mucho jardín o una familia numerosa consumirá mucho más, y la tarifa por cada 1,000 galones se aplica a cada galón. La ciudad ofrece una calculadora mensual de recursos para clientes residenciales basada en la tarifa propuesta de $3.07 y el crédito por aguas residuales, y estudia un crédito para clientes con fosa séptica. Los vecinos que quieran una cifra precisa antes de la audiencia de noviembre pueden usar esa calculadora o llamar al servicio de atención al cliente al 480-358-3450.
Skocypec, el director de servicios públicos, planteó la tarifa como una elección entre pagar ahora o pagar más después. "Queen Creek wants to have a long-term, locally controlled stable water resource" ("Queen Creek quiere tener un recurso hídrico estable, controlado localmente y a largo plazo"), dijo a The Arizona Republic, explicando que la agencia regional de aguas subterráneas fija sus tarifas de reposición en ciclos de 10 años, lo que deja a la ciudad expuesta a la volatilidad del mercado del agua. Pasar a Harquahala y controlar su propia reposición de aguas subterráneas hace que Queen Creek dependa menos tanto del río Colorado como del CAGRD, dijo.
McCarty, el director de finanzas, insistió en el escalonamiento. Los cinco aumentos adicionales en cinco años están diseñados, dijo, para ayudar a los clientes a adaptarse al nuevo coste mientras la ciudad recupera sus gastos con el tiempo. El mensaje más amplio de la ciudad es que poseer una cartera de agua para 100 años, incluso a un alto coste inicial, sale más barato a largo plazo que seguir expuesta a un mercado de aguas subterráneas y a un río cuyo precio, en palabras de la ciudad, ha seguido subiendo y solo subirá más a medida que crezca la incertidumbre.
Los vecinos están menos convencidos. La reacción de Rios, recogida por el Post, refleja una queja común en los suburbios desérticos de rápido crecimiento: las familias compraron casas, piscinas y jardines suponiendo que el agua seguiría siendo asequible, y ahora afrontan facturas que rivalizan con sus costes de electricidad o los superan. Un vecino de la cercana Gilbert escribió en internet que su propia factura de agua se había duplicado y ya supera a la de electricidad incluso después del ahorro solar, un recordatorio de que Queen Creek no está sola. Las jornadas de puertas abiertas y la audiencia del 18 de noviembre son los foros formales donde esa indignación se contrastará con las cuentas de la ciudad.
Queen Creek importa porque es un anticipo del futuro del suroeste. La Oficina de Reclamación federal anunció el 21 de agosto de 2026 que Arizona, California y Nevada recortarán juntos 1.25 millones de acres-pie del río Colorado en 2027 y 2028, con Arizona asumiendo la mayor parte, 760,000 acres-pie, California unos 440,000 y Nevada 50,000, además de un recorte voluntario de 700,000 acres-pie. Los estados de la cuenca alta —Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming— no afrontan recortes obligatorios bajo el plan. Arizona está en primera línea de los recortes porque gran parte de su suministro, incluido el canal del Proyecto de Arizona Central que abastece a Phoenix y Tucson, tiene los derechos de menor prioridad de todo el río.
Arizona ha respondido. El 16 de octubre, el estado pidió sumarse a la demanda de Nevada que impugna el plan operativo federal, argumentando que el marco podría imponer recortes más allá de los acordados por los estados de la cuenca baja y podría amenazar al Proyecto de Arizona Central. El director estatal de agua, Tom Buschatzke, dijo que sigue siendo "very optimistic" ("muy optimista") de que se complete un acuerdo entre los tres estados que suavice los recortes antes de que cambien las entregas el 1 de enero de 2027, pero también advirtió a las ciudades que sigan planificando recortes profundos en 2027 y 2028. El agua se ha convertido en un tema central de la carrera por la gobernación de Arizona en 2026 entre la gobernadora demócrata Katie Hobbs y el congresista republicano Andy Biggs.
En ese contexto, la apuesta de Queen Creek parece a la vez cara y racional. Una ciudad que espera pasar de 91,000 a unos 150,000 habitantes en una década no puede jugarse su futuro en un río sometido a recortes federales y en un mercado de aguas subterráneas con precios en ciclos volátiles de 10 años. Comprar un siglo de agua a prueba de sequía, incluso a un precio que sorprende a los vecinos actuales, es una cobertura frente a un futuro en el que el agua podría ser mucho más escasa y mucho más cara. La pregunta abierta es la equidad: si los vecinos de hoy, muchos de los cuales compraron cuando el agua era barata, deben asumir todo el coste de un suministro que también servirá a la próxima generación de recién llegados.
El siguiente paso inmediato es la audiencia pública del 18 de noviembre de 2026, en la reunión del concejo de Queen Creek, donde la tarifa de recursos hídricos podría aprobarse, modificarse o rechazarse. Si se aprueba, la fecha de entrada en vigor más temprana es enero de 2027. Los vecinos pueden asistir a las jornadas de puertas abiertas del 28 de octubre y del 5, 9 y 17 de noviembre, usar la calculadora mensual de recursos de la ciudad y enviar comentarios antes de la audiencia. El concejo también estudiará en la misma reunión las tarifas de capacidad de agua para desarrollos.
Más allá de Queen Creek, hay que seguir las negociaciones entre los tres estados sobre el río Colorado y la demanda de Nevada, que determinarán cuánta agua del río puede contar Arizona en 2027 y 2028. Si los estados de la cuenca baja completan su acuerdo paralelo, los recortes de Arizona se gestionarán en lugar de imponerse; si no lo hacen, el marco federal se mantiene y la presión sobre ciudades como Queen Creek para buscar su propia agua solo se intensificará. En cualquier caso, es probable que el mensaje del director de servicios públicos de Queen Creek resuene en todo el desierto: se acabó el agua barata.
Queen Creek sustituye los cargos de reposición de aguas subterráneas del CAGRD por una tarifa específica de recursos hídricos de $3.07 por cada 1,000 galones para pagar un suministro de Harquahala de 1.7 millones de acres-pie, infraestructuras relacionadas y la reposición restante, después de años de subvencionar los costes del CAGRD para los clientes.
Para un hogar que usa 10,000 galones, la ciudad calcula $30.70 más al mes, o $18.42 con el crédito residencial por aguas residuales. Las facturas reales varían según el consumo medido, y los usuarios de mayor consumo, como los hogares con piscina, pagarán más.
The Washington Post informó de que la factura de un vecino podría pasar con el tiempo de unos $130 a más de $500 al mes, a medida que entren en vigor los aumentos escalonados. Es una perspectiva a largo plazo para un hogar de alto consumo, no la tarifa del primer año para un hogar medio.
La audiencia pública está programada para el 18 de noviembre de 2026. Si el concejo aprueba la tarifa, la fecha de entrada en vigor más temprana es enero de 2027.
No, según la ciudad. Queen Creek dice que posee un suministro seguro y fiable no sujeto a recortes, con solo alrededor del 10 por ciento procedente del río Colorado y un suministro de Harquahala para 100 años. El debate sobre la tarifa trata del coste de esa seguridad, no de una escasez inminente.
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