
ExxonMobil superó las expectativas de Wall Street para el beneficio del tercer trimestre el viernes 30 de octubre de 2026, ya que el aumento de los márgenes de refino, impulsado por la guerra en Oriente Medio y los ataques contra refinerías rusas, convirtió su negocio de combustibles en el mayor generador de ganancias de la compañía. El beneficio de Exxon en el tercer trimestre alcanzó los 17.500 millones de dólares en términos ajustados, muy por encima de los 16.600 millones que esperaban los analistas, en un trimestre en el que el refino logró lo que la producción de petróleo no pudo.
El beneficio ajustado por acción fue de 4,23 dólares, superior a la estimación media de 4,08 dólares recopilada por LSEG. El resultado cierra una semana extraordinaria para las grandes petroleras: Chevron también superó las previsiones el viernes por la mañana, mientras que Shell, TotalEnergies y BP presentaron resultados mejores de lo esperado en los dos días anteriores. Para Exxon, el mayor productor de petróleo de Estados Unidos por capitalización de mercado, lo más destacado fue un negocio de combustibles que ahora gana más dinero que su división de exploración y producción por primera vez en al menos seis años.
ExxonMobil publicó sus resultados del tercer trimestre antes de la apertura del mercado el viernes 30 de octubre de 2026, con una llamada con analistas prevista para más tarde en la mañana. Las cifras principales contaron la historia de dos negocios que se movieron en direcciones opuestas. En exploración y producción, donde Exxon extrae petróleo y gas, las ganancias bajaron porque los precios del crudo retrocedieron desde sus máximos. En el refino, donde convierte el crudo en gasolina, diésel y combustible de aviación, las ganancias se duplicaron con creces respecto al segundo trimestre.
El auge del refino tiene una causa clara. La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania han alterado los mercados energéticos mundiales, han dejado fuera de servicio capacidad de refino y han elevado los precios de la gasolina y el diésel. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz y los recientes ataques contra refinerías en Arabia Saudí y Rusia redujeron la oferta mundial de combustibles y elevaron los márgenes que las refinerías obtienen por cada barril que procesan. Exxon trabajó sus refinerías al máximo para atender esa demanda: sus plantas de la costa del Golfo de Estados Unidos alcanzaron el segundo mayor nivel de producción de diésel registrado y operaron al 100% de utilización de sus unidades de crudo.
Los productos especializados sumaron fuerza, con 1.300 millones de dólares en términos ajustados, un 32% más que en el trimestre anterior. La propia Exxon ya había anticipado la forma del trimestre dos semanas antes: en unas consideraciones sobre resultados publicadas el 16 de octubre, señaló que la bajada del petróleo recortaría las ganancias de exploración y producción en unos 1.300 millones de dólares frente al segundo trimestre, mientras que los mayores márgenes de refino añadirían unos 4.500 millones en productos energéticos y 500 millones en productos especializados. Los resultados del viernes se situaron en líneas generales donde apuntaba esa previsión.
El tercer trimestre fue uno de los más volátiles para los mercados del petróleo en años. El crudo Brent osciló entre un mínimo de 68 dólares por barril y un máximo de 132 dólares durante el trimestre, según la directora financiera de Chevron, Eimear Bonner, antes de situarse cerca de los 115 dólares en la última semana de octubre. El Brent cerró a 113,88 dólares el 27 de octubre y a 115,32 dólares el 28 de octubre, según datos de mercado publicados.
Exxon llegó al trimestre tras un segundo trimestre más flojo, cuando el 31 de julio informó de un beneficio por acción de 3,52 dólares, ligeramente por debajo del consenso de 3,56 dólares. El tercer trimestre revirtió esa decepción de forma espectacular, con el refino compensando con creces la debilidad de los precios del crudo. La producción de 4,5 millones de barriles equivalentes de petróleo al día se mantuvo prácticamente igual que en el segundo trimestre, un rendimiento estable en un periodo en el que Exxon tiene una mayor proporción de producción en Oriente Medio que sus rivales.
La compañía también se ha reposicionado a más largo plazo. El mes pasado firmó un acuerdo para explorar, desarrollar y producir esquisto en Azerbaiyán, y ha mantenido conversaciones sobre un posible regreso a Venezuela. En su país, Exxon está invirtiendo más en sus refinerías, incluido su complejo de Baytown en Texas, para aumentar la producción de combustibles, y se ha apoyado en su equipo comercial para dirigir los suministros hacia donde más se necesitan en el mundo.
La línea más llamativa del informe del viernes es el cambio de equilibrio dentro de la propia Exxon. Un beneficio ajustado del refino de 9.000 millones de dólares frente a 7.300 millones de exploración y producción significa que el refino, tradicionalmente el negocio más pequeño y estable de los dos, es ahora el mayor motor de ganancias. Eso no ocurría desde hacía al menos seis años y subraya hasta qué punto la guerra y la interrupción de la oferta han remodelado la economía energética en 2026.
Los resultados de Chevron contaron la misma historia. Su beneficio ajustado del refino también alcanzó su punto más alto en el mismo periodo, con un beneficio ajustado por acción de 5,28 dólares. Chevron señaló que tiene oportunidades para aumentar la eficiencia en sus refinerías del Golfo de Estados Unidos y que podría elevar la capacidad un 7% en su refinería de Pascagoula, en Misisipi, antes de que acabe la década. En todo el sector, el patrón es consistente: las compañías que pueden convertir crudo en combustible a gran escala están captando la ganancia extraordinaria, mientras que los productores puros afrontan precios del crudo más bajos.
La ganancia extraordinaria se está utilizando con prudencia. En lugar de subir mucho los dividendos o lanzar recompras mayores, las dos grandes petroleras estadounidenses están pagando deuda y reforzando sus balances. Exxon redujo su deuda en 8.000 millones de dólares durante el tercer trimestre, mientras que Chevron ha recortado su deuda neta en casi 14.000 millones de dólares en comparación con finales de 2025. Exxon dijo que recompraría acciones por 20.000 millones de dólares en 2027, la misma cantidad que en los dos años anteriores, y que mantendrá su enfoque de un dividendo sostenible y creciente a largo plazo.
El consejero delegado de Exxon, Darren Woods, se mostró confiado sobre los resultados y dijo: "Seguimos estando a la altura del reto de satisfacer las necesidades energéticas mundiales, apoyándonos en una escala, una integración y unas capacidades técnicas sin igual". El comentario presenta a la compañía como un proveedor en el que el mundo puede confiar mientras los mercados de combustibles siguen tensionados.
El director financiero, Neil Hansen, reconoció la otra cara del auge del refino en una entrevista y dijo: "Es importante reconocer que estos precios más altos de los combustibles ejercen una presión real sobre las familias y las empresas. La respuesta más significativa ... que podemos ofrecer como compañía es utilizar todas las palancas disponibles para aumentar la oferta". Hansen también confirmó la reducción de deuda de 8.000 millones de dólares y el plan de mantener un dividendo sostenible y creciente.
Bonner, de Chevron, defendió el uso prudente de la ganancia extraordinaria por parte del sector y dijo a Reuters: "Pensamos en décadas, no en trimestres. Necesitamos ese balance sólido tanto con precios altos como con precios bajos". Es probable que ese mensaje a largo plazo vuelva a aparecer en las llamadas con analistas del viernes, cuando los directivos de ambas empresas podrían enfrentarse a preguntas sobre cuándo aumentarán las distribuciones a los accionistas o invertirán los mayores beneficios en proyectos nuevos o existentes.
Los resultados de Exxon importan mucho más allá de sus accionistas porque los precios de los combustibles se han convertido en un tema político candente a pocos días de las elecciones de medio mandato del martes 3 de noviembre. Los costes del diésel y la gasolina están aumentando la frustración de los votantes, y una encuesta reciente del Pew Research Center concluyó que el 84% de los votantes anticipados citó la economía como su mayor preocupación. Los precios de la gasolina en Estados Unidos subieron un 9,1% solo en septiembre, según cifras oficiales, una carga que se siente con más fuerza en estados dependientes del automóvil como Florida.
El sector ha evitado hasta ahora algunas de las medidas más duras planteadas en Washington, incluida una posible prohibición de exportar diésel que el presidente Donald Trump había considerado en septiembre antes de decir a principios de octubre que no la impondría. Pero la tensión entre los beneficios récord del refino y las facturas de combustible de los hogares difícilmente desaparecerá mientras la guerra siga tensionando la oferta, y ofrece a ambos partidos un argumento listo para los últimos días de campaña.
Para los inversores, los resultados también perfilan la historia de las grandes petroleras en 2026. Después de una semana en la que todas las grandes compañías occidentales superaron las expectativas, la pregunta ya no es si el auge del refino es real, sino cuánto durará y si las empresas gastarán la ganancia extraordinaria en nueva capacidad, en reducir deuda o en retribuir a los accionistas. La respuesta de Exxon, por ahora, es el equilibrio: dividendos estables, una recompra sin cambios y un balance más sólido.
Los directivos responderán a las preguntas de los analistas en la llamada de resultados del viernes, donde se seguirán de cerca las orientaciones sobre los márgenes de refino del cuarto trimestre, la producción y el gasto de capital. Los inversores también buscarán cualquier novedad sobre la exposición de Exxon en Oriente Medio y sus conversaciones sobre Venezuela, factores que podrían condicionar la producción en 2027.
Más allá de esta semana, la trayectoria de los precios de los combustibles dependerá en gran medida de la guerra y de si el estrecho de Ormuz sigue efectivamente cerrado. Cualquier alivio de la interrupción de la oferta podría comprimir rápidamente los márgenes de refino, mientras que una nueva escalada los mantendría elevados y mantendría alta la presión política sobre el sector. El próximo conjunto de resultados, previsto para principios de 2027, mostrará si el refino puede mantener su nueva posición como el mayor generador de ganancias de Exxon.
ExxonMobil informó de un beneficio ajustado total de 17.500 millones de dólares para el tercer trimestre de 2026, por encima de la estimación media de 16.600 millones recopilada por LSEG. El beneficio ajustado por acción fue de 4,23 dólares, superior al consenso de 4,08 dólares.
El beneficio ajustado del refino sumó 9.000 millones de dólares, un 120% más que en el trimestre anterior, porque la guerra contra Irán y los ataques contra refinerías rusas dejaron fuera de servicio capacidad de refino y elevaron los márgenes. Las refinerías de Exxon en la costa del Golfo de Estados Unidos operaron al 100% de utilización de crudo.
No. Exxon produjo 4,5 millones de barriles equivalentes de petróleo al día, prácticamente igual que en el segundo trimestre, mientras que el beneficio ajustado de exploración y producción cayó un 20%, hasta 7.300 millones de dólares, porque los precios del Brent bajaron.
Exxon pagó 4.300 millones de dólares en dividendos y recompró acciones por 5.100 millones en el trimestre, redujo su deuda en 8.000 millones de dólares y anunció un programa de recompra de acciones de 20.000 millones de dólares para 2027, igual que en 2026.
Las dos grandes petroleras estadounidenses superaron las expectativas el viernes. Chevron informó de un beneficio ajustado por acción de 5,28 dólares, con su beneficio de refino también en su nivel más alto en al menos seis años, y ha recortado su deuda neta en casi 14.000 millones de dólares desde finales de 2025.
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