
Los Philadelphia 76ers convirtieron una noche que parecía perdida en una de las mejores remontadas del inicio de temporada el miércoles, al sobreponerse a 13 puntos de desventaja en el último cuarto para vencer 114-109 a los Indiana Pacers en el Gainbridge Fieldhouse de Indianápolis. Anfernee Simons salió desde el banquillo y cambió el partido en cuestión de minutos, Tyrese Maxey lo cerró en los últimos 70 segundos, y un equipo de Filadelfia que no jugaba fuera de casa desde su victoria inaugural en Nueva York se marchó de Indiana con su cuarto triunfo en cinco partidos.
Durante tres cuartos, la historia había sido de Indiana. Los Pacers respondieron a un segundo cuarto de 37 puntos de Filadelfia con 36 puntos en el tercero, construyeron su ventaja con dos rachas separadas y llegaron al último periodo con 13 puntos de renta. Entonces Simons encestó un triple a los 18 segundos del cuarto periodo y el partido se inclinó tan rápido que los Pacers nunca lo recuperaron. Filadelfia superó a Indiana 39-21 en los últimos 12 minutos, un cuarto que convirtió una cómoda ventaja local en una victoria visitante y dejó a los Pacers con su segunda derrota consecutiva.
El partido cambió de forma violenta, cuarto a cuarto, y el cambio final fue el mayor de todos. Filadelfia explotó con 37 puntos en el segundo cuarto, una racha que sugería que los visitantes tomarían el control. Indiana respondió en el tercero con 36 puntos propios, construidos sobre dos rachas separadas —un parcial de 17-0 y otro de 13-2— que convirtieron el encuentro en una ventaja de 13 puntos para los Pacers de cara al último cuarto.
Lo que siguió fue una remontada de manual como visitante. Simons encestó un triple a los 18 segundos del último cuarto y Filadelfia siguió llegando. Los 76ers firmaron 26 de los primeros 34 puntos del periodo para ponerse 101-96 a falta de 4 minutos y 24 segundos, una racha en la que Simons añadió otro triple, LeBron James sumó uno desde lejos y Joel Embiid completó una jugada de tres puntos. El pabellón, que había rugido durante la oleada de Indiana en el tercer cuarto, se quedó en silencio cuando cambió el liderato.
Indiana no se rindió. Canastas consecutivas de Pascal Siakam y Andrew Nembhard dejaron a los Pacers a un punto a falta de 3 minutos y 7 segundos, y el partido siguió siendo de una posesión hasta bien entrados los últimos 90 segundos. Fue entonces cuando Maxey, el máximo anotador de Filadelfia en la noche, tomó el mando. Anotó dos triples en el último minuto y 10 segundos, el segundo de ellos acabando prácticamente con las esperanzas de Indiana, y Filadelfia aguantó para ganar 114-109.
Los números finales contaron la historia del último cuarto tanto como la del partido completo. Los 39 puntos de Filadelfia en el periodo final fueron su mejor cuarto de la noche, mientras Indiana solo logró 21 después de los 36 del tercero. El giro de 18 puntos entre esos dos cuartos —de una ventaja de 13 puntos de los Pacers a una victoria por cinco de los 76ers— fue la diferencia entre una victoria local rutinaria y un resultado visitante con mensaje.
El contexto hizo la remontada más llamativa. Era el primer partido fuera de casa de Filadelfia desde su victoria inaugural en Nueva York, una larga racha en casa que puede dejar a un equipo oxidado como visitante. En cambio, los 76ers mostraron la clase de serenidad que viaja: un jugador de banquillo cambiando el partido, una estrella cerrándolo y una defensa que por fin logró paradas cuando el partido las exigía.
Indiana, mientras tanto, comenzó el día con una mala noticia. Los Pacers supieron el miércoles por la mañana que Tyrese Haliburton, su director de juego, podría perderse hasta dos semanas por una distensión en el isquiotibial izquierdo. Perder a un jugador de esa importancia la mañana de un partido es una prueba de profundidad y nervio, y durante tres cuartos Indiana la superó con nota. Siakam y Nembhard llevaron el ataque, las rachas del tercer cuarto fueron devastadoras y los Pacers parecían destinados a ganar sin su estrella. El último cuarto, sin embargo, expuso lo que la ausencia de Haliburton puede costar en los minutos finales, cuando más importa una presencia serena y organizadora.
El resultado también prolongó dos tendencias del inicio de temporada. La victoria de Filadelfia fue su cuarta en cinco partidos, un inicio que sitúa a los 76ers entre los primeros de la Conferencia Este. La derrota de Indiana fue su segunda consecutiva, una racha que dolerá más porque los Pacers ganaban por 13 puntos a falta de un cuarto y tenían el partido en sus manos.
Las remontadas de este tamaño rara vez se deben a un solo tiro, y esta no fue una excepción. El triple inicial de Simons en el último cuarto importó tanto por su momento como por su valor: a los 18 segundos, antes de que Indiana pudiera asentarse en la forma defensiva que había protegido su ventaja. Una vez que entró el primer tiro, la confianza de Filadelfia creció con cada posesión, y la racha —26 de los primeros 34 puntos del cuarto— se construyó con una mezcla de tiro exterior y juego físico por dentro.
La aportación de Embiid fue central en esa mezcla. Sus 21 puntos y 11 rebotes dieron a Filadelfia un doble-doble y una amenaza interior constante, y su jugada de tres puntos durante la racha castigó a Indiana por cometer faltas para frenar el impulso. A su alrededor, el anotación estuvo repartida: los 27 de Maxey lideraron el camino, Simons añadió 20 desde el banquillo, Jaylen Brown aportó 20 puntos y 10 rebotes, y James registró 13 puntos y 10 asistencias. Ese equilibrio es lo que hace sostenible una remontada: cuando un jugador se enfría, otro ya está caliente.
La anotación de Indiana, en cambio, dependió en gran medida de dos jugadores. Siakam terminó con 26 puntos y 11 rebotes, un doble-doble que mantuvo a los Pacers por delante durante la mayor parte de la noche, mientras Nembhard sumó 18 puntos y 14 asistencias, dirigiendo el ataque en ausencia de Haliburton. Aaron Nesmith anotó 18, Kelly Oubre Jr. añadió 15 y Obi Toppin aportó 13, pero en el último cuarto el ataque de los Pacers se atascó en el momento equivocado, con solo 21 puntos tras los 36 del tercero.
El cambio defensivo fue tan importante como el acierto en el tiro. Filadelfia, que había encajado dos enormes rachas de Indiana en el tercer cuarto, por fin encadenó paradas consecutivas en el último. Las oleadas de 17-0 y 13-2 de Indiana en el tercero se habían construido sobre pérdidas y canastas en transición; en el cuarto, Filadelfia protegió mejor el balón, obligó a Indiana a jugar en estático y exigió a los Pacers que superaran una defensa colocada. No lo lograron con la frecuencia suficiente y la ventaja desapareció.
La crónica de Field Level Media, difundida por Reuters, captó el punto de inflexión en términos sencillos: Simons "encendió una racha en el último cuarto que borró el déficit" mientras Filadelfia "superaba" a Indiana, y Maxey "aseguró la cuarta victoria de Filadelfia en cinco partidos con un par de triples en el último 1:10". Esas dos frases son, en efecto, todo el partido: un impulso desde el banquillo y después un final de estrella.
No faltaron subtramas para que ambos banquillos las analizaran. Para Filadelfia, la prueba como visitante quedó superada: un primer partido fuera en semanas, un hoyo de 13 puntos y una victoria construida sobre la profundidad más que sobre una sola mano caliente. Para Indiana, la pregunta es el isquiotibial de Haliburton. Una ausencia de dos semanas cubriría varios partidos, y aunque los 18 puntos y 14 asistencias de Nembhard mostraron que los Pacers pueden funcionar sin su estrella, los minutos finales ante Filadelfia mostraron cuánto echan de menos su control cuando un partido se aprieta.
Los aficionados de los Pacers también notarán la crueldad del momento. Indiana había respondido al mejor cuarto de Filadelfia con uno aún mejor, ganaba por 13 y había remontado hasta ponerse a un punto a poco más de tres minutos del final. Perder desde ahí, en casa, dolerá, pero el tercer cuarto y la forma en que Siakam y Nembhard asumieron la carga dan a Indiana algo real sobre lo que construir mientras Haliburton se recupera.
Los partidos del inicio de temporada a menudo se descartan por prematuros, pero remontadas como esta revelan un carácter que vuelve a aparecer en abril y mayo. Filadelfia aprendió que puede ganar fuera de casa tras una larga racha en casa, que su banquillo puede rescatar un partido y que Maxey puede cerrarlo. No son lecciones menores. Un equipo que gana su cuarto partido en cinco encuentros, y lo hace desde 13 puntos abajo en el último cuarto como visitante, se ha ganado el derecho a ser tomado en serio como aspirante en su conferencia.
Para Indiana, la derrota importa de otra manera. Perder a Haliburton hasta dos semanas es un golpe real, y los Pacers afrontan ahora un tramo en el que deben demostrar que su profundidad es más que una historia de una noche. El tercer cuarto ante Filadelfia fue una prueba de concepto; el cuarto fue una advertencia. Si Indiana quiere mantenerse en la lucha por los playoffs mientras su estrella se recupera, debe encontrar la forma de cerrar partidos sin él, justo lo que no pudo hacer el miércoles por la noche.
También hay un punto más amplio sobre el inicio de temporada de la NBA. La Conferencia Este ya parece abarrotada, con varios equipos intercambiando victorias y nadie escapándose del grupo. Resultados como este —un equipo visitante borrando un déficit de dos dígitos en el último cuarto— son los que separan a los cuatro primeros del grupo perseguidor al final de la temporada, porque aseguran victorias que la mayoría de los equipos habrían dado por perdidas.
Filadelfia tratará de llevar el impulso de esta remontada a su próximo partido, con la confianza de un banquillo que ya ha demostrado que puede cambiar un encuentro y de un quinteto de cierre construido en torno al tiro tardío de Maxey. El reto de los 76ers ahora es la regularidad: convertir un cuarto final espectacular en cuatro cuartos sólidos y demostrar que una primera victoria fuera desde el inicio de temporada fue el comienzo de una racha y no un hecho aislado.
La prioridad inmediata de Indiana es el isquiotibial de Haliburton. Los Pacers seguirán su recuperación día a día, y su estado marcará su rotación y sus expectativas para las próximas dos semanas. Mientras tanto, la actuación de Nembhard como principal organizador —18 puntos y 14 asistencias ante Filadelfia— ofrece un modelo, y la noche de 26 puntos y 11 rebotes de Siakam muestra que los Pacers aún tienen una estrella interior capaz de llevar un ataque.
Ambos equipos estudiarán también con atención el vídeo del último cuarto. Filadelfia querrá embotellar la intensidad defensiva y el movimiento de balón que produjeron 39 puntos; Indiana querrá entender cómo una ventaja de 13 puntos, construida sobre dos devastadoras rachas en el tercer cuarto, se evaporó tan rápido. La revancha, cuando llegue, estará marcada por lo que cada equipo aprenda de esos 12 minutos.
Los Philadelphia 76ers vencieron 114-109 a los Indiana Pacers el miércoles 28 de octubre de 2026 en Indianápolis.
Filadelfia perdía 88-75 al entrar en el último cuarto —una desventaja de 13 puntos— antes de superar a Indiana 39-21 en el periodo final para ganar por cinco puntos.
Tyrese Maxey lideró a Filadelfia con 27 puntos, incluidos dos triples en el último minuto y 10 segundos. Anfernee Simons anotó 20 puntos desde el banquillo, Joel Embiid logró 21 puntos y 11 rebotes, Jaylen Brown sumó 20 puntos y 10 rebotes, y LeBron James registró 13 puntos y 10 asistencias.
Pascal Siakam anotó 26 puntos con 11 rebotes, Andrew Nembhard sumó 18 puntos y 14 asistencias, Aaron Nesmith anotó 18, Kelly Oubre Jr. logró 15 y Obi Toppin terminó con 13.
Indiana supo ese mismo miércoles que Haliburton podría perderse hasta dos semanas por una distensión en el isquiotibial izquierdo.
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